ANTES DE LOS 18 AÑOS

Conversaciones incómodas y difíciles que todas las familias con hijos deben afrontar al menos una vez en la vida

Si tienes hijos o sobrinos menores de edad, debes saber que hablar con ellos de ciertos temas puede resultar incómodo, pero es necesario. Hacemos un repaso de siete conversaciones que debemos tener con ellos antes de que cumplan los 18 años para crear un vínculo seguro.

Una madre habla con su hijo en la cocina

Una madre habla con su hijo en la cocinaFreepik

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La crianza respetuosa nos recuerda que los hijos necesitan más que reglas: necesitan diálogo, escucha y acompañamiento. A veces evitamos hablar de ciertos temas por miedo a incomodarlos o a recibir respuestas inesperadas, pero postergar estas conversaciones incómodas puede dejarles desprotegidos ante decisiones complejas.

Abrir espacios seguros de comunicación les permite explorar emociones, desarrollar juicio propio y sentirse comprendidos. Cuando un hijo sabe que puede expresar dudas, temores o inquietudes con sus padres, se construye un vínculo de confianza que influye directamente en su bienestar emocional y en su capacidad para enfrentar retos.

Un padre intenta hablar con su hijo, sin éxito
Un padre intenta hablar con su hijo, sin éxito | Pexels

La pediatra Adriana Medina, que comparte en su Instagram estrategias para abordar temas delicados con los hijos, ha publicado un contenido muy útil para padres, madres y abuelos. Propone una lista de siete temas de los que hay que hablar a menos una vez en la vida y, a poder ser, antes de los 18 años. El objetivo es acompañarles, fortalecer la confianza y prevenir problemas emocionales antes de que se conviertan en obstáculos en su vida.

Habla con tus hijos sobre las amistades: reconocer vínculos que suman

No todas las compañías son igual de saludables. Es fundamental que desde pequeños, pero sobre todo en la etapa de la juventud, reflexionen sobre quiénes les aportan energía y quiénes les generan malestar. Los padres pueden guiar estas reflexiones preguntando cómo se sienten en su grupo de amigos, quién les respeta y quién les apoya cuando lo necesitan.

Esta conversación ayuda a identificar relaciones buenas y las que no lo son, además de que les ayuda a valorar la importancia de la reciprocidad en la amistad.

Relaciones de pareja: enseña a tus hijos a poner límites

El primer amor es emocionante, pero también plantea desafíos. Orientar a los hijos sobre lo que significa una relación respetuosa y segura les ayuda a evitar dinámicas dañinas.

Madre con su hija adolescente
Madre con su hija adolescente | Freepik

Los padres pueden explorar con ellos qué esperan de una pareja, cómo reaccionan ante la ausencia de la otra persona y qué actitudes no tolerarían. Esto fomenta el reconocimiento de señales de respeto y autonomía en sus relaciones.

Señales de alerta: conductas que no podemos aceptar

Es importante que los desde bien pequeños comprendan que ciertas conductas no son normales ni aceptables, como el control excesivo o la manipulación. Conversar sobre cómo reconocer comportamientos que afectan su libertad, seguridad o autoestima permite prevenir conflictos y fortalecer la autodefensa emocional.

Se trata de enseñarles a identificar problemas antes de que se agraven, sin generar miedo, y de hacerles ver que esas conductas que no se pueden aceptar pueden surgir en cualquier entorno: familiar, laboral o amistoso.

Una madre y su hijo conversando
Una madre y su hijo conversando | Freepik

Redes sociales: hablar con los hijos de la tecnología es clave

La manera en la que los jóvenes interactúan en línea tiene impacto real en su vida diaria. Hablar sobre privacidad, presión social y límites digitales les ayuda a gestionar su identidad virtual con seguridad.

Explorar cómo se sienten al compartir contenido o cómo proteger su intimidad les da herramientas para tomar decisiones más conscientes. Además, hablar con los hijos de los usos no debidos y de los comportamientos sanos en las redes solo les va a repercutir en positivo.

Una lección para los hijos: debemos escucharnos y aceptarnos

Ayudar a los hijos a reconocer sus fortalezas, áreas de mejora y valores personales fortalece su confianza y sentido de identidad. Los padres pueden animarles a reflexionar sobre qué les gusta de sí mismos, qué los hace únicos y cómo enfrentar la presión de agradar a los demás, fomentando así un autoconocimiento sólido.

Además, debemos transmitirles que deben aceptarse como son, quererse y respetarse. Para ello, no deben querer encajar, sino ser como son y dar lo mejor de ellos mismos.

Los hijos deben aprender a poner límites

Saber poner límites es clave para proteger el bienestar emocional. Hablar sobre situaciones en las que les cuesta negarse, cómo reaccionar ante quienes los sobrepasan y cómo mantener la firmeza en decisiones personales, enseña a los adolescentes a respetarse y a exigir respeto, evitando conflictos innecesarios.

Y no solo a los adolescentes, debemos hablarles de los límites y aceptar que nos los pongan también a los padres, en lugar de querer que siempre obedezcan. Hay que saber qué batallas librar y en cuáles es mejor dar un paso atrás.

Expresar lo que sentimos siempre nos hace bien

"Estar bien" no significa no tener preocupaciones y eso deben de saberlo nuestros hijos. Invitar a los hijos a compartir miedos, inseguridades o cargas emocionales permite que aprendan a comunicar lo que les preocupa y sientan que cuentan con apoyo. Esta práctica fortalece la resiliencia y crea un entorno familiar donde se valora la honestidad emocional.

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