CONFLICTOS

Niños que rechazan regalos y adolescentes pegados al móvil en Navidad: ¿Qué hacer?

Sabemos que estas fechas pueden incrementar el estrés, lo que puede traer consigo acumulación de cansancio y desgaste emocional. Tengamos en cuenta que esto no solo nos pasa a los adultos, si no también a niños y jóvenes

Una familia se saluda en Navidad

Una familia se saluda en Navidad Pexels

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Entre compras, salidas, reuniones, regalos por encontrar, compromisos sociales que no siempre nos apetecen… aparece el estrés, parte importante de que surjan los conflictos entre adultos y también entre los más pequeños o adolescentes de la casa.

Hemos de ser conscientes de que en muchas ocasiones las cosas no saldrán como esperábamos. En este momento, debemos estar atentos a la forma en que nuestras reacciones impactan en nosotros y en los nuestros.

El estrés condiciona nuestras reacciones

Es importante reconocer que el estrés es un detonador importante que influye en nuestras reacciones.

Por eso, es clave poder anticiparnos a situaciones que nos causan tensión o angustia. De esta forma podremos evitar ciertas situaciones o bien saber cómo gestionarlas en el momento en que surjan.

Repasamos las principales situaciones de tensión que podemos vivir en estas fechas.

Niños que rechazan regalos

Sabemos que esto puede ser algo muy común en la infancia. Suele aparecer cuando el regalo que se esperaba el pequeño no llega y en su lugar hay otro. Entonces, su reacción puede manifestarse en su expresión facial o bien mediante una expresión directa: "¡Esto no es lo que quería!!, que suele acompañarse de un enfado.

Podemos adelantarnos a este posible hecho, teniendo algunas conversaciones previas, recordando a nuestros hijos la importancia del agradecimiento, el esfuerzo y el amor.

Rabietas en plena reunión familiar

Lo más importante en esta situación será identificar que dependiendo de la edad del niño o niña esto puede ser algo muy común y pocas veces lo podremos controlar o impedir.

Por lo tanto, es primordial ser conscientes de ello y estar preparados para controlar primero nuestras emociones: respirar hondo, bajarnos a su altura y escuchar su necesidad.

Para evitar que el niño pueda sentir vergüenza delante del resto de la familia, si podemos nos lo podemos llevar a una habitación apartada y hablarle siempre cuidando la forma y el tono de nuestra voz.

En el momento de la rabieta, debemos ayudarlo a tranquilizarse, respirar hondo y dejar el límite claramente hablado, además de llegar a un acuerdo conveniente que no sea a manera de manipulación.

Le podemos ofrecer, como posible solución, dos opciones. Por ejemplo: "Sé que te gustaría subir al piso de arriba, pero ahora mismo eso no es posible. En cambio: sí que podéis jugar aquí o en el patio. ¿Qué prefieres?"

Adolescentes pegados al móvil

Este hecho no es particular de estas fechas. Como padres, lidiamos con frecuencia con que nuestros adolescentes vivan pegados al móvil.

Por esto, podemos anticiparnos de manera astuta y creativa para intentar evitarlo. Le podemos involucrar en la organización para que sea parte importante y desee participar genuinamente en ella… puedes pedirle que te ayude a elegir el menú o bien a prepararlo.

Verifica que esté cerca de primos o amigos de la edad o que se siente cerca de alguien con quien se sienta cómodo y tenga conversación.

Ninguna familia es perfecta

En definitiva, vamos a intentar disfrutar y vivir cada momento de estas celebraciones desde la conciencia de reconocer que no existe la familia perfecta.

Procuremos considerar estos puntos para adelantarnos a problemas que seguramente van a ocurrir, pero que tienen solución. Será importante intentar disfrutar de la oportunidad que tenemos de pasar estas fechas al lado de nuestros seres queridos.

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