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PERROS Y GATOS

Mascotas y problemas con el cambio de rutinas en Navidad

La falta de ejercicio y el cambio en las rutinas acentúan los momentos de estrés de nuestras mascotas y junto con el resto de factores, pueden provocar problemas que nos sean muy difíciles de arreglar cuando pasen las fiestas.

Hay mascotas que no llevan nada bien el cambio de rutina.

iStock Hay mascotas que no llevan nada bien el cambio de rutina.

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Ya están aquí estas fechas tan especiales y con ellas un trasiego constante de gente y horarios totalmente diferentes a los habituales. Como ya hemos comentado en anteriores artículos, la rutina es la base fundamental de la estabilidad en nuestras queridas mascotas.

Comienza el mes de diciembre y todo cambia, desde la decoración hasta las comidas. Para nuestros animales, esas alteraciones en el día a día suponen una fuente de estrés que rara vez pasa inadvertida.

La decoración de navidad

¿Cómo vamos a resistirnos a las luces y las bolas en el árbol de navidad? Nadie se plantea un final de año sin confeti ni guirnaldas. Para nuestro perro, ese enorme objeto lleno de adornos relucientes es un imán para oler, morder, tirar… y nuestro minino se quedará ensimismado con el parpadeo de las luces. Resistirse a trepar por él y no tratar de cazar todo objeto llamativo es superior a toda voluntad.

Mención aparte tiene el Belén. Figuritas todas colocadas, rodeadas de olor a campo, con su musgo, su arena, su corcho… Imposible no querer formar parte de él para nuestros perros y gatos.

Aparte del peligro obvio por morder el cable de luces, está la casi inevitable visita al veterinario porque la cabeza del pastor no aparece por ningún lado y casi seguro ha acabado en el interior del estómago de ¨Toby¨ junto con la casita de las ovejas.

Al igual que cuando llega un bebé a la familia toda precaución es poca, lo mismo hay que tener en cuenta con las mascotas. Debemos evitar el acceso a estos brillantes adornos, por lo menos mientras no estemos delante para supervisar que todo está en orden.

Las comidas

Otro punto común en todas las casas son los dulces y comidas elaboradas. Esas bandejas con turrón en lo alto de la mesa del salón son irresistibles. El olor a mazapán y almendra embriaga el ambiente. No se nos olvide que nuestras mascotas tienen el olfato más fino que nosotros. Ninguna Navidad se salva sin que algún perro asalte el turrón de chocolate o los bombones dorados.

Si decidimos reunirnos todos en casa, ese asado que lleva tres horas cocinándose y esas gambas tan ricas para el aperitivo tampoco pasan inadvertidas para nadie, tampoco para nuestras mascotas.

Incluso teniendo el mayor de los cuidados, habiendo pasado la velada sin accidentes, no podemos bajar la guardia. La basura puede ser el último de los escalones de esta peculiar gymkhana culinaria en la que nuestros queridos animales se buscan las vueltas para probar esas novedades que huelen tan bien.

Ni que decir tiene que no se debe variar la dieta de los animales por ningún motivo, a menos que así lo indique un veterinario. Hacerles partícipes de estos menús no solo no tiene ningún beneficio, sino que es muy peligroso para ellos, como ya hemos comentado en otros artículos sobre alimentación.

Ten la comida vigilada.
Ten la comida vigilada. | iStock

Los petardos

Una costumbre no muy recomendable son los fuegos artificiales y los petardos. Desde hace décadas, el año nuevo se celebra con un espectáculo de pirotecnia que dura hasta 10 minutos.

No a todas las personas les divierte y desde luego a casi ningún perro les resulta agradable. Es cierto que los perros de caza están más acostumbrados al sonido explosivo pero aún en ellos, una sucesión de disparos tan rápida, constante y duradera les provoca ansiedad y angustia.

Los primeros años que pasemos con nuestra mascota en casa debemos estar cerca de ella mientras duren los estruendos y así podremos saber cómo de angustioso es para ella. Es importante saber que existen diversas medicaciones para adelantarnos a esa situación y que lleguen a año nuevo más relajados.

Las visitas

Ya sea porque vienen familiares a pasar estas fechas a nuestra casa o porque hay cenas y comidas con el resto de la familia y amigos en casa, nuestro hogar se convierte en el camarote de los Hermanos Marx varias veces a la semana en menos de un mes.

Los perros no suelen recibir muy bien estas situaciones y algunos comienzan con ansiedad y pueden llegar a romper objetos por el nerviosismo, pero nuestros queridos felinos son los más sensibles en estos días.

Si tienes un gato como mascota, igual no tienes que preocuparte porque te robe la cena, pero sí que puedes pasar unas navidades de infarto si a cada paso descubres orina de ¨Felix¨ por todos lados.

Si prevemos que vamos a reunirnos en casa, debemos buscar un sitio tranquilo para nuestras mascotas y alejarlas lo más posible del bullicio.

Los horarios

Es imposible no sucumbir a los horarios caóticos en Navidad. El cenar tarde, las uvas, las copas en el pueblo… nos acostamos casi de madrugada y, a la mañana siguiente, cuesta retomar el horario habitual.

El frío tampoco ayuda a que los paseos sean tan largos. La falta de ejercicio y el cambio en las rutinas acentúan los momentos de estrés de nuestras mascotas y junto con el resto de factores, pueden provocar problemas que nos sean muy difíciles de arreglar cuando pasen las fiestas.

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