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HIGIENE PERSONAL

Cuero cabelludo, pies, orejas y otras partes del cuerpo que siempre limpiamos mal

Cometemos muchos errores en nuestras rutinas de higiene personal, olvidando limpiar algunas zonas a las que también es importante prestarles atención.

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No hay nada mejor que la sensación que se nos queda en el cuerpo y la mente después de salir de la ducha, sin importar si lo hacemos a primera o a última hora del día. Todo el mundo estará de acuerdo en que esta rutina de higiene personal renueva los ánimos, pero más allá de eso, en realidad es algo que hacemos con el piloto automático. Normalmente no pensamos en los verdaderos beneficios que ofrece a nuestra salud, ni mucho menos en la rutina y los hábitos que deberíamos realizar para un correcto aseo.

En líneas generales, abrimos el grifo, esperamos que el agua se caliente, nos paramos debajo de la ducha poniendo atención en el cuerpo y el cabello para humedecerlo, y continuamos con el champú y el gel para dejar que el agua drene la suciedad y las células muertas. A primera vista puede parecer algo muy simple pero, sin embargo, algunas rutinas que hacemos de manera mecánica pueden causar problemas en la piel a largo plazo.

¿Qué pasaría si te decimos que cometemos muchos errores en nuestras rutinas de higiene personal? A menudo dejamos olvidadas algunas zonas que también es importante prestarles atención de vez en cuando. Desde el cuero cabelludo hasta las orejas, pasando por los dientes, las manos, los pies y el ombligo, a continuación te contamos cuáles son las partes del cuerpo que siempre limpiamos mal, y cómo hacerlo adecuadamente.

¿Qué partes del cuerpo estamos lavando mal?

Cuero cabelludo
Cuero cabelludo | Envato

El cuero cabelludo

Aún lavándonos el pelo con cierta regularidad, es probable que el cuero cabelludo no esté tan limpio como creemos. no desintoxicar correctamente esta zona puede producir la aparición de caspa o sebo y hacer que nuestra melena tarde mucho más en crecer. Entonces, ¿cómo deberíamos lavarlo si cuando lo hacemos no es suficiente?

Para lavar adecuadamente el cuero cabelludo debemos separar el cabello por mechones. Solo de esta manera nos aseguraremos de que el agua y el champú lleguen a todos los rincones. Además, otro de los aspectos a tener en cuenta es que debemos usar las yemas de los dedos y no las puntas para masajear, ya que de lo contrario podríamos irritarlo.

Higiene facial
Higiene facial | Envato

La cara

Si existen tantos productos para la higiene del rostro no es por pura casualidad. Es fundamental lavar y exfoliar la zona para eliminar todo rastro de suciedad, células muertas y aquellos agentes que provocan el acné y los puntos negros. Empero, no debemos abusar de estos productos, ya que de lo contrario estaríamos retirando los aceites naturales de la dermis y dañándola hasta puntos irreversibles.

Bastoncillos para las orejas
Bastoncillos para las orejas | Envato

Las orejas

Una de las formas más cómodas y comunes de limpiarse las orejas es utilizando los típicos bastoncillos de algodón. No obstante, y a pesar de que retira el exceso de cera superficial, no limpia el conducto auditivo. Todo por no hablar de que si lo introducimos demasiado en la cavidad, se pueden ocasionar problemas graves.

Es conveniente saber cómo limpiar correctamente los oídos para que no termine afectando a nuestra audición. Para ello debemos preparar una solución salina mezclando media taza de agua tibia con una cucharadita de sal fina y mezclar. En su lugar, también es recomendable usar suero fisiológico. Después, solo tendremos que humedecer un algodón y aplicar unas gotas en los oídos, inclinando la cabeza con la oreja a tratar y dejar reposar durante un minuto en esta posición.

Cepillos de dientes
Cepillos de dientes | Envato

Los dientes

Si bien sabemos de sobra que la higiene de los dientes es la clave para evitar problemas bucales como la gingivitis, la halitosis o la caries, nuestros hábitos con el cepillo y la pasta de dientes no son del todo adecuados. Además de tener que cepillarnos hasta tres veces al día usando un cepillo que nos permita llegar hasta las muelas que están más atrás, debemos elegir el dentífrico más adecuado a nuestras necesidades. Por otro lado, no debemos olvidar el hilo dental para alcanzar los espacios interdentales, ni tampoco lavar la lengua con un raspador. Por último, el enjuague bucal también es una de las mejores herramientas para conseguir una correcta higiene.

Lavarse las manos
Lavarse las manos | Envato

Las manos

Durante meses hemos escuchado lo importante que es lavarse con frecuencia y en profundidad las manos para evitar la propagación de la COVID-19. Esto es algo a lo que no le podemos cambiar ni una coma, pero no solo para prevenir el contagio del coronavirus, sino también la transmisión de otros gérmenes y bacterias.

Antes de la pandemia nos bastaba con simplemente humedecer las manos y enjabonarlas durante unos pocos segundos. Sin embargo, para asegurarnos de que las manos están limpias es necesario lavarlas durante 20 segundos, justo el tiempo que se tarda en cantar “Cumpleaños feliz”. A todo ello hay que sumarle varios detalles; no podemos olvidarnos de frotar la superficie de las manos, debajo de las uñas y los huecos que hay entre dedo y dedo.

Pies saludables
Pies saludables | Envato

Los pies

La higiene de los pies también es importante si queremos evitar sorpresas con la aparición de callosidades, talones secos y hongos en las uñas. En la ducha es una de las partes en pasar más desapercibidas y en las que menos insistimos, ya que solo nos basta con frotar un poco con la esponja. Pero si bien es cierto que no es un mal hábito, esta zona del cuerpo también debería recibir cuidados por individual.

Durante la ducha es importante lavar la superficie de las uñas con la esponja, y después de salir frotar los talones con una piedra pómez cada pocos días. Todo esto sin olvidar un correcto secado para prevenir los hongos, insistiendo más entre cada uno de los dedos.

Ombligo
Ombligo | Envato

El ombligo

Generalmente es otra parte del cuerpo que lavamos de manera muy superficial cuando estamos dentro de la ducha y que, no obstante, es una zona que acumula mucha suciedad si lo tenemos profundo. Se trata de una zona bastante delicada, ya que es la cicatriz que se nos queda de por vida después de cortar el cordón umbilical. Es por esta razón que a la hora de higienizar, es fundamental hacerlo con cuidado.

Para limpiar el ombligo es tan fácil como humedecer un bastoncillo con agua y jabón. También podemos utilizar un poco de alcohol para frotar suavemente el interior, haciendo movimientos circulares y sacando la suciedad hacia el exterior. Después, y con un hisopo limpio, lo enjuagamos y finalmente lo secamos con un algodón.

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