MUCHA PERSONALIDAD
Colores vivos, accesorios llamativos y mezclas imposibles: el maximalismo se convierte en tendencia este verano
El maximalismo se convierte en una de las grandes tendencias del verano y nos invita a dejar atrás la discreción para apostar por colores vibrantes, accesorios llamativos, mezclas de estampados y looks llenos de personalidad, diversión y actitud.

Publicidad
Tras varias temporadas marcadas por los tonos neutros, la sobriedad y la estética del menos es más, el verano pide un cambio de ritmo. La moda de esta temporada deja a un lado el aburrimiento y recupera las ganas de jugar con los armarios.
El maximalismo no llega para complicarnos la vida, sino para devolver la alegría a la hora de vestirse. Ya no hace falta ir combinación por combinación buscando la discreción: la clave de estos meses está en atreverse con el color, la mezcla de tejidos y, sobre todo, los accesorios con personalidad.
Así pues, en este artículo te contamos un poco más sobre esta tendencia que gana protagonismo no solo en los armarios, sino también en las redes sociales de muchas influencers. ¡Vamos a ello!
Bisutería sin miedo al exceso
Si hay una forma rápida de sumarse a esta tendencia sin cambiar todo el vestidor, es a través de la bisutería. Los cuellos despejados del verano son el lienzo perfecto para acumular collares de distintas alturas, materiales y colores.

Ya no se lleva la pieza diminuta que apenas se ve, sino que ahora apetecen las joyas de tonos vivos, las piedras grandes y los pendientes que captan la atención al instante. Una camiseta blanca básica o un vestido sencillo cambian por completo cuando les añades varias capas de pulseras y collares llamativos.
Sombreros y bolsos
Los complementos dejan de ser meros acompañantes para convertirse en los verdaderos protagonistas del estilismo. Los sombreros de paja o tela no solo protegen del sol, sino que aportan estructura y actitud al conjunto.

Por su parte, los bolsos abandonan los diseños tradicionales para dar paso a formas originales, texturas de red, rafia con colores potentes o estampados divertidos. La idea es muy práctica: viajar o vestir con prendas básicas en la maleta y dejar que sean los accesorios los que transformen el look de playa en un atuendo perfecto para cenar.
Mezclar estampados y colores
Uno de los grandes miedos al vestir siempre ha sido combinar estampados o juntar colores que en teoría chocaban. Este verano esa regla queda archivada, puesto que las rayas se entienden con las flores, y los tonos neutros ceden su sitio a parejas más intensas como el naranja, el verde, el amarillo o el fucsia.

No hace falta complicarse demasiado: se puede empezar mezclando un pañuelo estampado en el bolso con una camiseta de rayas, o añadiendo una prenda de un tono vibrante a un pantalón claro. El truco está en perder la vergüenza y probar combinaciones frente al espejo.
La única regla: pasárselo bien
En el fondo, el regreso de esta corriente no es más que una invitación a disfrutar. El maximalismo estival no exige vestir incómoda ni disfrazarse, sino quitarle solemnidad a la moda.
El verano dura poco y es el momento ideal para arriesgar con piezas que en invierno no nos atrevemos a usar. Este año, la mejor tendencia consiste en vestirse con ganas, ponerle color a la rutina y recordar que la ropa también está para divertirse.
Publicidad






