TRUCOS EFICACES

La técnica definitiva para sacar el trozo de cáscara que ha caído en el huevo

La textura viscosa de la clara dificulta retirar la cáscara con un tenedor o con la mano.

Media docena de huevos

Media docena de huevos Pexel

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Abrir un huevo y conseguir que la yema caiga sin romperse es una técnica de alta precisión. Del mismo modo que lo es lograr que no caiga ningún trozo diminuto de cáscara dentro de la clara. Cuando esto ocurre el huevo nos desafía a librar una batalla con nuestro dedo escurridizo que, con suerte y después de varios intentos fallidos, logra retirar este molesto trozo de cáscara. Pero el camino no es fácil y, a veces, acabamos abandonando.

La dificultad está en que la clara del huevo es de una textura espesa y viscosa. Por esta razón, el diminuto trozo de cáscara se nos escapa continuamente y nos resulta tan complicado dar con él.

Ahora bien, el hecho de retirar la cáscara no solo es una cuestión de querer evitar comerla por lo desagradable que pueda ser, sino que también es una cuestión de seguridad alimentaria. A continuación, te explicamos técnicas infalibles para que consigas retirar el trocito de cáscara que se te resiste.

¿Por qué es importante retirar la cáscara del huevo?

Como sabrás, una recomendación crucial en cuanto a la seguridad alimentaria es desechar aquellos huevos cuyas cáscaras estén rotas. Esto es muy importante para prevenir una enfermedad transmitida por un alimento, como es el caso de la Salmonella.

Esta bacteria se encuentra en la superficie de la cáscara, por lo que si entra en contacto con el interior del huevo las bacterias pueden contaminar el alimento. Lo mismo puede ocurrir con los trozos de cáscara que se nos caen al romper el huevo y por esto es tan importante que los retiremos de inmediato.

Llegados a este punto, existen dos técnicas comunes que se usan para limpiar el huevo de cáscaras. Una de ellas es, sin duda, la más recomendable y segura para el consumo humano. La otra, en cambio, no está para nada aconsejada, puesto que pone en riesgo tu salud. Ahora te explicamos en qué consisten estas técnicas y cuál de ellas debes evitar.

Con la ayuda de la cáscara

Uno de los métodos conocidos es retirar los trozos con la ayuda de la misma cáscara a modo de cuchara. Es decir, como al romper el huevo siempre hay una parte que se rompe más uniforme se aprovecha este trozo para sacar los más pequeños.

Pero está práctica, precisamente, va en contra de lo que comentábamos anteriormente. Hemos dicho que en la superficie del huevo es donde se alojan las bacterias de la Salmonella. Por lo tanto, si la superficie entra en contacto con el interior del huevo podría contaminarse.

Con la ayuda del dedo

El truco más seguro y sencillo se trata, simplemente, de mojar la punta del dedo con un poco de agua. Entonces, se coloca con suavidad sobre la superficie del trozo de cáscara que haya caído en el huevo. Verás como se queda pegado y puedes retirarlo. De esta forma, puedes retirar estos pequeños trozos de una manera limpia y segura.

Un factor esencial para garantizar la seguridad alimentaria cuando consumimos huevos es conservarlos y manipularlos correctamente. Cuando cascamos el huevo sus propiedades nutricionales se ven amenazadas por los gérmenes, que se multiplican cuando su interior queda expuesto a la contaminación ambiental. Por esta razón, es tan importante manipularlos de manera higiénica.

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