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Los edulcorantes artificiales también engordan: este es el motivo

El consumo de los edulcorantes artificiales provoca la misma respuesta en la sangre que el azúcar.

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Siempre que queremos adelgazar buscamos alternativas para intentar llevar una dieta más sana para perder peso o por otras razones queremos reducir el consumo de azúcar y acabamos recurriendo a edulcorantes artificiales, ¿pero realmente estamos haciendo lo correcto? Cuando queremos reducir nuestro consumo de azúcar, solemos recurrir a la sacarina. De esta forma, pensamos que estamos consumiendo una opción sana, pero sin renunciar a los alimentos dulces.

Sin embargo, estas alternativas no son en ningún caso saludables. A continuación, explicamos el motivo principal que hace que el consumo de estos productos, que se encuentran en los alimentos que comemos, afectan a nuestra salud y hacen que cojamos peso.

Edulcorantes
Edulcorantes | iStock

Por qué los edulcorantes artificiales nos hacen coger peso

¿Sueles echarle sacarina en el café o en el té? Los edulcorantes artificiales se han hecho populares porque los consumidores quieren reducir el número de calorías sin renunciar a los alimentos que les gustan. Aunque parezca la opción más sana, provoca la misma respuesta en la sangre que el azúcar. Según un estudio científico publicado por Jotham Suez en 'Cell.com', se ha demostrado que el consumo de edulcorantes no nutritivos provoca una mayor incidencia de obesidad, hipertensión, síndrome metabólico, diabetes y enfermedades cardiovasculares. Por ello, consumir este tipo de productos genera el efecto contrario al deseado. Aunque la composición de los edulcorantes no tenga calorías altera los niveles de glucosa en la sangre y sigue teniendo distintos tipos de azúcar en su composición.

Esto se debe a que el contenido de cero calorías en los edulcorantes hacen más difícil metabolizar los alimentos correctamente. Los edulcorantes artificiales son un riesgo para la salud, pero en la misma medida que el azúcar. Siempre depende de la reacción que tenga nuestro cuerpo a estos productos. El consumo constante provoca enfermedades cardiovasculares y sobre todo aumenta el nivel de glucosa por lo que incrementa el riesgo de diabetes.

Por ello, es aconsejable evitar su consumo y buscar una opción más saludable. La clave para no tener ningún efecto negativo es controlar constantemente el consumo que hacemos y reducirlo. Esto quiere decir que debemos limitar y disminuir el consumo de ultraprocesados, que están compuestos por una gran cantidad de azúcar no natural. Recuerda no echar sacarina, sucralosa o aspartame tanto en el café como en el té y usar el azúcar tradicional para mantener tu salud a salvo.

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