Día Internacional de la Mujer

La tiranía de la belleza: la presión estética sigue condicionando a las mujeres

Desde hace décadas, las mujeres sufrimos una presión estética que ha acabado deformando caras y cuerpos. Mujeres consideradas de gran belleza en los años 90, hoy serían criticadas por sus facciones.

Margot Robbie en febrero de 2026

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¿Seguiría teniendo esa cara Carolyn Bessette si viviera hoy? La mujer que fue considerada un icono de elegancia y belleza en los años 90 tenía una nariz pronunciada, rasgos marcados y una presencia magnética que no respondía a ningún canon prefabricado. Hoy, probablemente las redes le dirían que tiene que operarse. Y eso dice mucho de hasta dónde hemos llegado por la presión estética que sufrimos las mujeres.

John F. Kennedy y Carolyn Bessette en la década de los 90
John F. Kennedy y Carolyn Bessette en la década de los 90 | Gtres

El canon imposible de la belleza

Vivimos bombardeadas por filtros y por caras con proporciones que no existen en la naturaleza. Detrás de esas imágenes hay procedimientos cada vez más agresivos: rinoplastias que eliminan el puente nasal hasta crear proyecciones antinaturales, blefaroplastias extremas que producen el llamado fox eye (una tensión ocular que ninguna genética produce), rellenos de ácido hialurónico en mandíbula que generan ángulos imposibles, o tratamientos de contorno facial que en lugar de armonizar distorsionan.

Demi Moore tras múltiples operaciones de estética en su rostro, a los 60 años.
Demi Moore tras múltiples operaciones de estética en su rostro, a los 60 años. | Gtres

El problema no es solo estético. Es que muchos de estos procedimientos envejecen muy mal. Una cara excesivamente intervenida a los 30 puede convertirse en un problema estructural serio a los 50, porque los tejidos no se comportan igual con el tiempo cuando han sido alterados de forma agresiva. Y sin embargo la presión sigue ahí: con 40 tienes que parecer de 20, con 60 no puedes tener ni una arruga. Si tienes una nariz grande (una nariz que quizás es exactamente lo que te da carácter) sientes la presión de operarte. Y muchas lo hacen. Y muchas se arrepienten.

Mi realidad como médico estético: lo que veo cada semana en consulta

Como médico estético llevo años viendo esta evolución desde primera fila. En medicina estética existe un principio fundamental: cualquier intervención debe partir del análisis de las proporciones naturales del paciente (sus tercios faciales, su armonía, su estructura ósea) para potenciar lo que ya tiene, nunca para borrarlo.

Pero cada vez llegan más mujeres con la foto de otra persona en el móvil. No quieren una versión mejorada de sí mismas, quieren directamente ser otra. Y cuando le preguntas qué es lo que no le gusta de su cara, muchas veces la respuesta es: todo. Eso no es una indicación médica. Es una señal de alarma. Porque ningún bisturí ni ninguna jeringa puede resolver lo que la presión estética ha hecho por dentro.

Anne Hathaway
Anne Hathaway | Gtres

Cuando el ojo ya no reconoce lo real

Quizás lo más preocupante de todo es esto: llevamos tanto tiempo mirando filtros, caras retocadas e imágenes manipuladas que el ojo se ha acostumbrado a esa irrealidad. Y cuando ve una cara real (con sus poros, sus asimetrías, sus arrugas) ya no la quiere. Ya le parece rara.

Desde el punto de vista médico esto tiene un nombre: distorsión de la imagen corporal. Y cuando se cronifica puede derivar en trastornos más serios como la dismorfofobia, una condición en la que la persona percibe defectos inexistentes o los magnifica hasta el punto de que ningún tratamiento es suficiente. Estamos creando una generación que no sabe reconocer su propio rostro.

Y tal vez por eso estos días las redes no paran de hablar de Carolyn Bessette. Porque estamos cansadas de ver clones. Porque echamos de menos las caras que cuentan una historia. Este 8 de marzo el mensaje es sencillo: cuídate, trátate si quieres, invierte en ti. Pero no te borres. Porque tu cara no es una tendencia.

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