PROBLEMAS DERMATOLÓGICOS

Qué reacción puede provocar el estrés en la piel y cómo reducir sus efectos

El estrés y el cortisol también pueden influir en el aspecto de la piel, mientras que algunos problemas dermatológicos pueden tener consecuencias en el bienestar emocional. En este artículo, tratamos el porqué de esta relación con la ayuda de un especialista.

Mujer con acné mirándose al espejo

Mujer con acné mirándose al espejo Magnific

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Cuando hablamos del cuidado de la piel, siempre nos referimos a cuál es el cosmético ideal, qué maquillaje queda mejor o cómo debemos aplicar los productos durante la rutina facial, pero dejamos de lado un factor que puede tener mucha incidencia en los problemas cutáneos. El estrés provocado por una semana de mucho trabajo, dormir mal o por pasar una mala época emocionalmente hablando puede ser la causa de tener una piel menos luminosa, con más imperfecciones o más sensible de lo habitual.

Y es que las emociones, el estrés y el bienestar psicológico pueden ejercer un papel relevante en determinados procesos del organismo, además de formar parte de un equilibrio complejo en el cual cuerpo y mente están mucho más conectados de los que pensamos. Asimismo, debemos tener en cuenta que la piel está expuesta constantemente al entorno y puede convertirse en una de las partes del cuerpo donde esa relación se hace más evidente.

Mujer mirándose al espejo
Mujer mirándose al espejo | Magnific

"La piel no es solo una barrera física, también responde a señales hormonales, inmunológicas y nerviosas", explica el Dr. Ramírez, del centro de dermatología IMR. Y añade que este es un camino de doble dirección, ya que una enfermedad dermatológica visible o crónica puede afectar negativamente en la salud mental de la persona.

¿Qué consecuencias visibles en la piel puede provocar el estrés?

Los efectos más comunes son cambios en la producción de grasa, brotes de acné, mayor sensibilidad y sequedad, picor, irritación y caída del cabello, así como "puede favorecer el empeoramiento de enfermedades inflamatorias ya presentes como la dermatitis atópica, la psoriasis o la rosácea", aclara el doctor. Durante épocas estresantes tendemos a tocarnos más la cara, dormir peor y cambiar la rutina de alimentación, unas circunstancias que contribuyen también a alterar el estado de la piel.

El experto asegura que el cortisol es una hormona necesaria, pero a niveles elevados durante un largo período de tiempo "puede alterar la función de la barrera cutánea y modular la respuesta inflamatoria e inmunitaria de la piel". En esto, entran en juego igualmente un mal sueño y la ansiedad.

Brazo de una persona con reacción cutánea
Brazo de una persona con reacción cutánea | Magnific

La relación entre los problemas cutáneos y la salud mental

Ahora, vamos a centrarnos en el otro punto de vista. ¿Cómo puede afectar en la salud mental un problema cutáneo crónico y visible? Una dolencia puede ser leve en términos médicos, pero el doctor afirma que puede generar un gran malestar en una persona hasta el punto de sentirse insegura, perder la confianza, no relacionarse como antes y perder autoestima.

Por eso, en su opinión, "en dermatología es importante escuchar cómo vive el paciente su enfermedad, no solo valorar lo que vemos en la piel" para hacer una valoración adecuada y más precisa de cada caso. "Todo lo que aparece en la piel no debe atribuirse automáticamente al estrés", recuerda.

¿Cómo podemos reducir el impacto del estrés en la piel?

En cuanto a la parte del estrés y la salud mental, lo conveniente es acudir a un profesional para guiarte y proponerte las herramientas más adecuadas para ti.

Respecto a la piel, el dermatólogo sugiere una rutina basada en una limpieza suave, hidratación adecuada, fotoprotección cada día, reducir el número de productos a aplicar y evitar activos irritantes. Ante cualquier duda, pedir cita al especialista.

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