Ceuta

Los vecinos de Ceuta intensifican las protestas debido a las condiciones de insalubridad e inseguridad que padecen

La crisis migratoria de Ceuta ha intensificado la preocupación de vecinos, trabajadores y personal sanitario, que denuncian problemas de seguridad, saturación de servicios y un clima de inquietud en distintos puntos de la Ciudad Autónoma, especialmente en zonas cercanas al CETI y a varios centros educativos.

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Los vecinos de la urbanización La Colina de Ceuta viven desesperados ante la situación que se desarrolla a pocos metros de sus casas, donde se encuentra el Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes (CETI), que a donde llegan los inmigrantes ilegales.

Su preocupación aumentó después de que se produjera una monumental pelea entre varias personas de la zona. Según los testimonios de varios vecinos, el enfrentamiento incluyó un fuerte lanzamiento de piedras y de desarrolló en un entorno donde permanecen cientos de inmigrantes que no pueden ser atendidos por el CETI debido a la saturación.

Los habitantes de la zona ya llevaban tiempo advirtiendo de la existencia de campamentos improvisados y de la sensación de inseguridad, que es cada vez mayor y, lo que más alarma ha generado, es que varios migrantes han intentado acceder varias veces al interior de la urbanización.

Los ceutíes exigen que Cruz Roja salga del territorio ya que califican su gestión como sesgada durante esta crisis. Las protestas surgieron porque, según los afectados, la entidad destina demasiados recursos a los recién llegados, mientras que los ancianos, menores y comercios se enfrentan a una situación de inseguridad y desprotección.

Algunos ya han hecho negocio tras la llegada masiva de migrantes y les alquilan coches y viviendas. Incluso, existen empresas dispuestas a contratarles como mano de obra precaria, excusa para entrar en España y alimentando así la economía sumergida.

En la playa del Trampolín, los trabajadores están ya agotados. Han hecho horas extras y han reforzado los servicios. Una trabajadora denuncia "en el mercado donde limpio, en el centro, entran a los baños a afeitarse y lavarse. Allí se vende pescado, fruta y verdura. No podemos parar de trabajar".

Los vecinos se toman la justicia por su mano

Los vecinos que se lo pueden permitir se quedan en el centro y creen que hay zonas que es mejor no pisar. Un vecino cuenta que "muchas personas están hablando de hacer las maletas e irse, incluso de comprar una segunda casa en la Península por lo que pueda pasar".

Fuentes de la Legión en Ceuta aseguran que los vecinos se sienten desamparados y ya hablan de organizar "grupos de autodefensa". Las mujeres son las que se sienten más inseguras, temen que el exterior sea mayoritariamente masculino. Una vecina ha tenido mucho miedo porque ha pasado una semana sola en su casa: "Cada vez que escuchaba un ruido salía para ver si entraba alguien. Por la noche, si no es con mi marido, no voy a ninguna parte".

Todo esto ha ocurrido tras la denuncia de varios casos de agresiones sexuales y violaciones en las últimas semanas. Como consecuencia, han nacido varias iniciativas de gimnasios que imparten cursos de defensa personal por precios muy asequibles. Asimismo, muchas mujeres han decidido apuntarse a grupos coordinados por aplicaciones de mensajería para caminar acompañadas por Ceuta.

Miedo también en las consultas

Un vecino puntualiza "vas al hospital y solo hay migrantes, no te pongas malo que no te van a atender". Declara que Ceuta está "emocionalmente hundida". Otro vecino apunta que "es una ciudad en la que los médicos y enfermeros están muy limitados".

Una pediatra, haciendo referencia a los menores de los colegios que han sido vandalizados y en los que todavía hay inmigrantes, declara que "el que no está en la Península, está metido en casa. Llevo la consulta de diabetes infantil y necesitan actividad física para mantener el control glucémico y no salen". "Tienen la vida anulada".

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