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Coronavirus

Así han cambiado los protocolos en las funerarias por el coronavirus

Los cuerpos fallecidos por coronavirus no pueden ser manipulados por el riesgo de contagio. El velatorio se ha restringido a un máximo de dos personas aunque se recomienda que no acuda nadie.

En resumen
  • A los familiares se les ofrece hacer algún acto cuando termine la crisis sanitaria por el coronavirus
  • La emergencia sanitaria ha obligado al personal del tanatorio a hacer horas extras

Mar (nombre ficticio) era responsable del embalsamamiento y cuidado estético del cadáver pero el coronavirus ha cambiado radicalmente su trabajo.

"No podemos manipular los cuerpos", porque es el único modo de evitar el contagio de coronavirus. Ahora se introducen en un saco impermeable que va sellado entero y se coloca directamente en el féretro, momento en el que ya no se podrá volver a abrir, tampoco en el velatorio, restringido a un máximo de dos personas, aunque la recomendación del tanatorio es no acudir. La familia puede optar por la incineración o por el entierro.

La emergencia sanitaria por el coronavirus ha obligado al personal del tanatorio a hacer horas extras, a reorganizar los turnos y a hacer alguna nueva contratación.

En el momento del fallecimiento, el tanatorio se pone en contacto con la familia, gestiona toda la documentación y recoge al fallecido en el domicilio, hospital o residencia. A continuación, se tramita el entierro o la incineración -el funeral tampoco está permitido por el decreto de estado de alarma por el coronavirus.

El personal de embalsamiento se está viendo obligado a hacer horas extras

"Hasta la fecha, ningún compañero ha contraído el coronavirus, explica Mar, pero le preocupa la seguridad. porque “si nuestro sector cae enfermo, ¿quién se encarga de los cuerpos?". "Nos está costando mucho encontrar equipos de protección individual (EPI) y es un problema. En los hospitales, que es donde más estamos trabajando ahora mismo, necesitan liberar las camas rápido para otros enfermos, lo que nos obliga a trabajar a contrarreloj, pero sin pasar por alto nuestra seguridad", asegura.

La familia puede optar por la incineración o por el entierro

Mar se muestra sorprendida por la comprensión y disciplina ciudadana. "Los familiares vienen con sus mascarillas y guantes, porque a nosotros nos es imposible dárselas, e incluso con sus bolígrafos para no intercambiar bolis si hay que firmar documentos adicionales".

Se evita cualquier contacto físico. A las familias que no han podido despedirse de sus seres queridos, se les ofrece hacer algún acto con las cenizas, una misa, una ceremonia con música o un funeral, una vez haya pasado la crisis sanitaria para que no tengan la sensación de que “esto ha pasado” sin haber podido decir adiós.