Cardiopatías congénitas

Día mundial de las cardiopatías congénitas: ¿Qué las provoca?

Cada día, alrededor de 10 niños nacen con una cardiopatía congénita, la patología congénita que más afecta a los recién nacidos en España.

Investigación sobre el corazón

Investigación sobre el corazón Istock

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Las cardiopatías congénitas, también denominadas anomalías cardíacas congénitas, son malformaciones u otros problemas en la estructura del corazón que tienen lugar en el momento del nacimiento. Aparecen aproximadamente en el 1% de los recién nacidos vivos, existiendo un número casi incontable de cardiopatías congénitas diferentes. Más concretamente, afectan a 8 de cada 1.000 niños y niñas nacidos en España.

Actualmente, las cardiopatías se pueden detectar durante el embarazo o en los primeros días tras el nacimiento, de manera que se pueden tratar precozmente por medios quirúrgicos o farmacológicos. Los médicos sospechan de su aparición cuando tienen lugar síntomas sugestivos (insuficiencia cardiaca o cianosis) o cuando se detectan alteraciones en la exploración física (soplos, arritmias, etc.). No obstante, las más intrascendentes pueden pasar desapercibidas hasta la edad adulta.

El 14 de febrero, además de celebrar San Valentín, también se conmemora el Día Mundial de las Cardiopatías Congénitas, una fecha que se creó con el objetivo de realizar una jornada mundial para la prevención temprana de esta enfermedad, donde los pacientes afectados puedan recibir cirugía o un tratamiento adecuado y, de esta manera, poder tener una mejor calidad de vida.

¿Qué factores contribuyen a las cardiopatías congénitas?

Aunque las cardiopatías congénitas son una enfermedad de la que se desconoce, por regla general, la causa de su aparición, sí existen algunos factores que pueden ser determinantes para que esta patología aparezca. Algunos de estos son:

Algún tipo de infección contraída por la madre durante el parto.

  • Padecer diabetes.
  • Estar en contacto con drogas, alcohol o algún tipo de sustancias nocivas en la etapa del embarazo.
  • Factores hereditarios o enfermedades genéticas (como el Síndrome de Down).
  • Tener antecedentes familiares con cardiopatías congénitas.

¿Qué tratamiento hay para las cardiopatías congénitas?

Hay tantas cardiopatías congénitas infantiles como tratamientos para combatirlas, pero generalmente, el principal tratamiento suele ser quirúrgico. En algunos casos, la alteración puede corregirse con una única intervención, pero en las cardiopatías congénitas más complejas puede ser necesaria la realización de más de una operación. Algunas de estas operaciones pueden ser: trasplantes o cateterismos.

Lo positivo es que con los nuevos avances médicos, muchos procedimientos se pueden realizar por vía percutánea mediante punciones, sin necesidad de cirugía abierta. En otros casos, las cardiopatías congénitas pueden tratarse únicamente con fármacos, dependiendo la gravedad de la enfermedad.

Asimismo, algunas cardiopatías congénitas simples mejoran con el tiempo y no requieren ningún tratamiento. En cualquier caso, todas las personas con cardiopatía congénita deben hacer un seguimiento médico a lo largo de toda su vida.

Cardiopatías congénitas: ¿cómo podemos prevenirlas?

Gracias a los avances médicos y científicos, muchas enfermedades y patologías pueden ser controladas a tiempo. Este es el caso de la mayoría de las cardiopatías congénitas. Si se diagnostican y tratan a tiempo, pueden salvar la vida del paciente o mejorar la que le espera en un futuro. Para prevenir estas enfermedades, te dejamos algunas recomendaciones:

Evitar el uso de sustancias tóxicas en el embarazo, como alcohol, drogas, cigarrillo o algún tipo de medicamento no prescrito.

Ir de forma habitual al control neonatal y realizar los estudios que sean indicados por el médico.

Llevar una vida sana y libre de estrés.

Cuidar la alimentación intentando seguir una dieta variada y equilibrada, evitando azúcares y grasas.

Además de estos consejos para prevenirlas, se aconseja realizar ejercicio físico adecuado para cada cardiopatía congénita y así evitar el sedentarismo, ya que la enfermedad cardiovascular puede empeorar.

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