Aceite de oliva

El aceite de oliva puede reducir el riesgo de muerte prematura, según un estudio

Consumir media cucharada de aceite de oliva diaria se relaciona con un menor riesgo de mortalidad por enfermedades cardiovasculares. Estos son los beneficios del aceite de oliva y la dosis recomendada.

El aceite de oliva puede reducir el riesgo de muerte prematura, según un estudio

Pixabay El aceite de oliva puede reducir el riesgo de muerte prematura, según un estudio

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El consumo de media cucharada de aceite de oliva (más de 7 gramos) está asociado con un menor riesgo de mortalidad por enfermedades cardiovasculares, cáncer, enfermedades neurodegenerativas y por enfermedades respiratorias, según un estudio que se publica en el 'Journal of the American College of Cardiology'.

El estudio señala también los beneficios de sustituir el consumo de mantequilla o margarina por aceite de oliva.

Sustituir la mantequilla

El estudio revela que la sustitución de unos 10 gramos diarios de margarina, mantequilla, mayonesa y grasa láctea por la cantidad equivalente de aceite de oliva se asocia también a un menor riesgo de mortalidad.

Por ello, la doctora Marta Guasch-Ferré, investigadora principal del Departamento de Nutrición de la Escuela de Salud Pública T.H. Chan de Harvard, en Estados Unidos y autora principal del estudio, incide en que los médicos deberían aconsejar a los pacientes "sustituir" ciertas grasas (margarina y mantequilla) por el aceite de oliva "para mejorar su salud".

El estudio averiguó que la sustitución de 10 gramos/día de otras grasas (margarina, mantequilla, mayonesa y las grasas lácteas) por aceite de oliva se asociaba a un riesgo entre un 8 y un 34% menor de mortalidad total.

Los investigadores no encontraron asociaciones significativas al sustituir el aceite de oliva por otros aceites vegetales.

Menor riesgo de mortalidad

En el estudio se ha analizado la dieta de más de 60.000 mujeres y más de 30.000 hombres que no padecían enfermedades cardiovasculares ni cáncer en el inicio de la investigación en el año 1990.

Los participantes con un mayor consumo de aceite de oliva solían ser más activos físicamente, tenían ascendencia del sur de Europa o mediterránea, eran menos propensos a fumar y tenían un mayor consumo de frutas y verduras en comparación con los que tenían un menor consumo de aceite de oliva.

Cuando los investigadores compararon a los participantes que consumían aceite de oliva de forma puntual o nunca lo consumían, comprobaron que los de mayor consumo tenían un 19% menos de riesgo de mortalidad cardiovascular, un 17% menos de mortalidad por cáncer, un 29% menos de mortalidad neurodegenerativa y un 18% menos de mortalidad respiratoria.

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