Los vecinos de Nueva York han salvado una de sus librerías más peculiares. Se dedicaba a la venta de libros usados, y de películas como 'Aprendiz de gigoló', Woody Allen, Sharon Stone o Sofía Vergara.

El dueño no podía asumir el pago del alquiler del establecimiento porque el negocio ya no era tan rentable como antes. Pero no contaba con el cariño de los clientes. Alrededor de 800 lectores han recaudado por Internet los 50.000 euros que cuesta el alquiler de todo un año para poder seguir disfrutando de su librería favorita.

El dueño de la librería, Dorian Thornley, afirma que ha sido "conmovedor" ver que "tanta gente ama a esta pequeña librería".

Los lectores han mostrado sus muestras de cariño y dicen que "las librerías independientes están teniendo un renacimiento, la gente quiere que sigan abiertas".

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