La Primitiva
El lotero de A Coruña acusado de quedarse un boleto millonario niega que ocultase el premio
Manuel Reija insiste en que estaba solo en su administración cuando se encontró el número agraciado con 4,7 millones de euros.

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Para estos hermanos, repartir suerte forma parte de la tradición familiar. Los hermanos Manuel y Miguel son hijos y nietos de loteros, y ellos mismos han trabajado toda la vida en este sector. Sin embargo, en lo que ambos han innovado, a diferencia de generaciones anteriores, es en tener que sentarse en el banquillo de los acusados.
A Manuel se le atribuye haberse quedado con el número premiado de un apostante de su administración y, por ello, un delito de estafa y otro de apropiación indebida. Mientras, a su hermano Miguel, delegado provincial de Loterías en el momento de los hechos, se le adscribe un delito de blanqueo de capitales y otro de encubrimiento. Frente a ellos, en las acusaciones, se sientan las familias de dos hombres, ya fallecidos, que reclamaron en su día la propiedad del boleto agraciado.
Estos días se celebra en A Coruña el juicio que determinará con exactitud qué fue lo que ocurrió aquel verano de 2012. De la sentencia también se espera que determine a quién pertenecía el número y que, por tanto, se otorgue la cuantía del premio a los herederos de uno de los dos postulantes. Una cuantía, por cierto, que por intereses, tras más de 14 años de investigación y proceso judicial, ha pasado de los 4,7 a los 7 millones de euros.
Un ocultamiento o un encuentro fortuito
Manuel ha sido el primero de los dos acusados en declarar. Ante el tribunal de la Sección Segunda de la Audiencia Provincial de A Coruña ha negado categóricamente que ocultase el aviso del premio al apostante que jugó el boleto en el momento de validarlo. “Eso es mentira”, ha manifestado a preguntas de la Fiscalía.
Y es que el Ministerio Público deja claro en su relato, apoyado en las conclusiones de la investigación policial, que el boleto es propiedad de uno de los dos postulantes. Por ello, se expone en la tesis que este acudió a la administración para comprobar si la suerte había estado de su lado… Y que el lotero, al ver que así había sido, se lo ocultó con el objetivo de quedarse él con el premio.
La Fiscalía se basa, además, en la secuencia temporal recuperada a través del peritaje informático de las transacciones que llevó a cabo el lotero en el momento en el que descubrió el boleto premiado. Y es que el lotero lo pasó dos veces justo antes de que uno de sus presuntos propietarios apostase manualmente el número que siempre solía jugar, hecho que podría demostrar que sí estaba presente en el momento de la validación. Todo ello sucedió en cuestión de muy pocos minutos.
El punto fuerte de la Defensa
No obstante, el lotero asegura que se encontró el boleto premiado, junto a otros que también habían sido agraciados en menor medida, en su mostrador, sin saber precisar cuánto tiempo llevaba allí. Al terminar de trabajar, se acercó a la Delegación de Loterías en busca de su hermano, el titular de la misma, para que le indicase qué hacer.
Es en este punto donde el abogado ha establecido uno de los pilares de su defensa. Y es que el letrado ha expuesto en Sala que su cliente era consciente de que admitía que no era suyo al llevar el boleto a la delegación diciendo que se lo había encontrado. Esto, aun existiendo y siendo conocedor de la figura del cobro del título al portador.
No había protocolo
Los testigos que han prestado declaración en la sesión de este 20 de abril han dejado claro que, al menos en ese momento, no existía un protocolo en Loterías para actuar ante un boleto sin dueño. No obstante, Miguel consultó a compañeros del resto del país y elevó la cuestión a Madrid, tal y como estos le indicaron y como han sostenido en el juicio.
Meses más tarde, acercándose la fecha de caducidad del boleto, Manuel, sin ayuda de su hermano sino de abogados, según ha sostenido esta mañana, remitió un escrito a la SELAE de petición de pago. Pero lo hizo, asegura, para ganar tiempo: “Fue la manera que encontramos para que no caducase”, ha explicado.
Últimos compases del juicio
Será este martes, 21 de abril, cuando la Sala tenga oportunidad de escuchar la declaración del otro acusado, Miguel. De él, en su escrito de acusación, la Fiscalía afirma que "se dispuso a allanar el camino" con actos tendentes "a disfrazar el verdadero origen del boleto" a los efectos de que se pudiese "hacer efectivo el premio”. También está previsto dar la palabra a los últimos testigos y a las partes para sus conclusiones. Después de ello, el juicio quedará visto para sentencia.
Se llegará a poner fin así a un largo proceso de 14 años que ha contado con denuncias, reclamaciones, fallecimientos y una extensa investigación policial. El desenlace del mismo también determinará responsabilidades: ¿Quién pagará los 7 millones de euros que se le debe a los herederos del propietario del boleto?
¿Quedará Miguel libre de cargos? ¿Saldrán culpables los hermanos y serán ellos quienes hagan frente a tal desembolso? ¿Se ocupará, por el contrario, Loterías? De momento, tan solo podemos esperar a oír los últimos relatos de esta historia.
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