Se llama Ricardo Tirado Freixenet, y tras recibir el despacho de oficial del Ejército y cuando el rey había ordenado ¡rompan filas!, mientras sus compañeros lanzaban al aire las gorras y se abrazaban, decidió que era el momento de pedir la mano a su novia, Adriana Pujol. Ha sido la escena inesperada de una ceremonia tradicional cada fin de curso en Zaragoza.

El Rey había entregado los Reales Despachos a los nuevos oficiales de la LXXIV promoción del Ejército de Tierra y la Guardia Civil y dos oficiales de Jordania, en un acto que ha tenido lugar en el patio de armas de la Academia General Militar (AGM) de Zaragoza, al que han asistido, entre otras autoridades, el presidente del Gobierno de Aragón en funciones, Javier Lambán; el presidente de las Cortes, Javier Sada, el Justicia de Aragón, Angel Dolado, y el alcalde de Zaragoza, Jorge Azcón, además de otras autoridades civiles y militares.

CUATROCIENTOS NUEVOS OFICIALES

Los nuevos oficiales son 380 hombres y 24 mujeres, de los que en total 162 pertenecen a la Guardia Civil y los restantes al Ejército de Tierra. Los dos oficiales jordanos tendrán el empleo y destino que les asigne su Ejército. Con una formación de 1.437 caballeros y damas cadetes, encabezados por el general director, Carlos Melero, Felipe VI ha accedido al patio de armas recibido por 22 salvas de honor, que han impregnado de olor a pólvora el recinto. Pasó revista a la formación acompañado por el himno nacional y la bandera nacional entregada por la Reina María Cristina, regente, en 1886 y ante la que 29.000 oficiales han "sellado su compromiso" con el Espíritu de la General a lo largo de la Historia. A continuación, el Rey ha entregado los Reales Despachos a los seis caballeros cadetes con mejor expediente a lo largo de los cinco años de estudios, oficiales del Ejército y la Benemérita galardonados con la Cruz del Mérito Militar con distintivo blanco y, en un caso, la Orden de la Guardia Civil con distintivo blanco, también.