Estados Unidos anunció la semana pasada el inicio de una investigación contra Francia y otros países por el impuesto a los gigantes de Internet que este país estudia imponer, según informó el pasado miércoles la Oficina del Representante de Comercio de EE.UU. Esta semana, se ha conocido que España también estudia implantar este tipo de impositivo, medida que no ha gustado a Donald Trump, aunque al gobierno español en funciones no les consta la reacción del presidente estadounidense.

La ministra de Hacienda en funciones, María Jesús Montero, ha rechazado que el Gobierno se encuentre preocupado por posibles represalias por impulsar a nivel nacional un nuevo impuesto los servicios digitales, conocido comúnmente como 'tasa Google', y ha asegurado que volverá a llevarlo al Congreso cuando vuelva a constituirse el Ejecutivo.

Montero ha asegurado que no han recibido "directamente ningún tipo de contacto, o de amenaza o de advertencia de nadie" y cree que esta posible amenaza "es un término más periodístico que diplomático".

"En todo caso, las relaciones con Estados Unidos irían por la vía diplomática, y eso tiene su recorrido y su circuito, pero no ha sido esta la cuestión", ha apostillado Montero, recordando en todo caso que, al poner en marcha Francia una tasa similar, el país norteamericano "reaccionó trasladando su negativa". "De la misma manera, entiendo que podría comunicar o transmitir en España", ha dicho.

La ministra ha asegurado también que el Gobierno pondrá en marcha el impuesto a los servicios digitales "sin perjuicio" de que finalmente haya un acuerdo para impulsarla de forma "homogénea" a nivel europeo, y que en ese caso, podrán "adaptarla" en función de lo acordado.

"Hay que promover este impuesto a nivel europeo, pero mientras esta circunstancia ocurre, hemos participado de todas las reuniones y va lenta, nosotros vamos a implantarlo en el marco de nuestro país", ha aseverado la ministra de Hacienda en funciones.

Tal y como ha recordado la ministra, el impuesto que ya presentó el Gobierno gravaba la compraventa de datos de usuarios en la red, la publicidad que se anunciaba en estos espacios y la actividad de plataformas que ponen en contacto a ciudadanos con negocios tradicionales.

Por su parte, la ministra de Economía en funciones, Nadia Calviño, ha afirmado que la implantación de la 'tasa Google' en España iría "más o menos" en línea con la que se aplicará en Francia, que ya ha anunciado un impuesto por el que gravará con un 3% de la cifra de negocio generada en territorio francés por grandes compañías de servicios digitales.

Tras afirmar que el Gobierno está en contacto permanente con las empresas, Calviño ha señalado que éstas entienden la necesidad de que haya una regulación, si bien lo que defienden "firmemente" es que tiene que ser a escala mundial.

"No les interesa que se haga a nivel nacional", ha señalado Calviño, quien ha insistido en que el Gobierno apoya que se establezca un impuesto a determinados servicios digitales a nivel global o europeo, pero no descarta implantarlo de forma unilateral en España si no se alcanza un acuerdo en esos ámbitos.

"Nuestra intención es volver a poner la 'tasa Google' sobre la mesa cuando haya Gobierno, sabiendo que lo ideal es que se encuentre una solución global; si no hay una solución a nivel global tendremos que movernos, porque está teniendo un impacto sobre nuestras economías que no puede ser minimizado", ha señalado.