Móviles
La desconexión digital como modelo de vacaciones gana adeptos
"Lo primero que hacen los clientes al llegar al hotel es dejar sus móviles y tablets", explica Moreila Amaral, subdirectora de un alojamiento en Tenerife.

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Vivimos pegados al móvil; en el trabajo, como parte de nuestro ocio y también para socializar. Según recientes informes sobre el consumo digital y uso de pantallas en España, un adulto pasa entre cinco y seis horas diarias usando tecnología, más de tres de ellas con el teléfono móvil y representa más del 60 % de toda la interacción digital diaria.
Los efectos de esta hiperconexión y de estar expuesto constantemente a la luz azul de los dispositivos tiene efectos en nuestra salud y en la calidad del sueño y el descanso ya que puede interrumpir la producción de melatonina y alterar los ritmos circadianos. Esto finalmente tiene como consecuencia insomnio, sueño poco reparar, cefaleas e incluso hipertensión muscular.
Esta puede ser una de las razones por las que cada vez más buscamos en nuestro tiempo de vacaciones, la tranquilidad y la desconexión frente a la actividad frenética y constante. De ahí el auge de los hoteles y destinos que ofrecen “deadzoning”, es decir zonas sin señal de internet.
Gana adeptos el silencio como un nuevo lujo o los espacios libres de notificaciones que se han revalorizado como un servicio de alta gama. Crece también el deseo de experimentar viajes a través de los sentidos, turismo de naturaleza pasivo y los denominados hoteles detox.
Dejar el móvil atrás se convierte en el nuevo lujo
Un ejemplo de estos hoteles de retiro digital es el Vincci La Plantación del Sur en Tenerife donde tienen un programa específico para los que buscan aislarse del mundo por unos días.
“El programa comienza apartándose de los dispositivos móviles al entrar en el hotel, tienen que dejarlos en el proceso del cheking”, nos cuenta Moreila Amaral, subdirectora del establecimiento. A partir de ahí tienen a su disposición una serie de actividades cuya finalidad no es otra que relajarse, conectar con la naturaleza, con el entorno y participar de talleres y clases que le permitan reducir el estrés que le ocasiona estar conectado a diario.
Entre las actividades programadas destaca un taller de pintura, clases de yoga, buceo, parapente o masajes a la carta. Todo esto permite tener la mente y las manos ocupadas, concentrarse en colores y texturas o prestar atención a nuestro equilibrio y coordinación. Una amplia oferta que permite escapar por unos días de la rutina
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