Los sindicatos franceses celebran el 1 de Mayo bajo el signo de la división

La celebración del Primero de Mayo en Francia quedó marcada por la desunión de los sindicatos, que no han conseguido unir sus fuerzas en un momento de fuerte contestación social contra la política del presidente, Emmanuel Macron. El desfile parisino partió hacia las 14.45 (12.45 GMT) de la plaza de Bastilla hasta la de Italia a iniciativa de la Confederación General del Trabajo (CGT), que en su convocatoria criticó el "desprecio" del Ejecutivo hacia las reivindicaciones de sectores como el estudiantil o el ferroviario.

"La manifestación será una nueva etapa para exigir que se tengan en cuenta", señaló la central sindical, que dijo haber convocado su marcha "por el progreso social, la paz y la solidaridad internacional". El diario "Le Monde" indicó hoy que hay que remontarse a 2012, entre las dos vueltas de las presidenciales que ganó el socialista François Hollande, para la última vez que la CGT y la Confederación Francesa de Trabajadores (CFDT) desfilaron juntas en esta jornada.

Pero a diferencia de entonces, este Primero de Mayo se inscribe en un contexto social particularmente tenso, marcado por las huelgas de los trabajadores de la empresa pública de ferrocarriles SNCF, del personal de Air France o de los estudiantes, que se han levantado contra la nueva ley de acceso a la universidad. Pese a todo, el líder de la CGT, Philippe Martínez, mantuvo su llamamiento en favor de una "convergencia de luchas" contra las políticas liberales de Macron, que hoy vivió esta protesta a miles de kilómetros de distancia, en el inicio de una visita oficial a Australia.

Grupos de radicales se enfrentaron con la Policía en el centro de París durante la manifestación. Las fuerzas del orden habían extremado las precauciones y desplegado a lo largo del trayecto un total de 1.500 policías y militares. Poco después del inicio de la marcha, hacia las 15.30 (13.30 GMT), la Policía colgó en su cuenta de Twitter que había detectado a unos 1.200 individuos enmascarados y encapuchados a la altura del Puente de Austerlitz, más o menos en la mitad del recorrido previsto. Integrantes de ese grupo lanzaron proyectiles contra los agentes, que respondieron con gases y cañones de agua.

Un restaurante McDonald's resultó dañado, así como un concesionario de coches e inmobiliario urbano, como contenedores de basura, como consecuencia de los cócteles molotov y objetos incendiarios tirados por los radicales. El ministro francés del Interior, Gérard Collomb, condenó "con firmeza" la violencia y el vandalismo, y aseguró también en Twitter que se ha puesto todo a disposición para cesar "estos graves altercados al orden público y detener a los autores de esos actos incalificables".

Los sindicatos italianos reclaman más controles de seguridad en el trabajo

Los mayores sindicatos italianos celebraron el Primero de Mayo en la toscana Prato (centro) y recorrieron sus calles reclamando medidas para favorecer la seguridad en los puestos de trabajo, aumentando la inversión y los controles. Las organizaciones CGIL, CSIL y UIL eligieron para manifestarse de forma conjunta esta ciudad toscana conocida por su industria textil pero, sobre todo, por la cantidad de empresas chinas que se han asentado en su zona industrial.

La secretaria general de CISL, Annamaria Furlan, lamentó que "hay demasiados muertos en el trabajo, demasiado luto en las familias" y aseguró que es "una cosa inaceptable, un boletín de guerra que nadie debe aceptar", señaló en declaraciones recogidas por los medios. Por ello reclamó que esta cuestión debe ser "una prioridad absoluta" del nuevo Gobierno, que aún no se ha formado tras las elecciones del 4 de marzo.

De acuerdo con el Observatorio Independiente de Bolonia (norte), en Italia han fallecido hasta el 30 de abril en sus trabajos 220 personas, un 10% más que en el mismo periodo del año anterior. Para el secretario de la UIL, Carmelo Barbagallo, "se debe hacer algo sobre la seguridad" de los trabajadores pues Italia "se halla en el mismo nivel de mortandad de 1.911 porque se da prioridad a los beneficios", dijo a los medios locales.

El primer ministro en funciones, Paolo Gentiloni, destacó en Twitter la necesidad de un trabajo digno para la sociedad, "el primer reto para quien gobierna".

 

El Papa Francisco, uno de los primeros en hablar sobre el tema, en su perfil de Twitter escribió: "Celebremos San José Obrero acordándonos siempre de que el trabajo es un elemento fundamental para la dignidad de la persona". Los sindicatos cerrarán esta jornada festiva con el tradicional concierto en la romana plaza de San Juan de Letrán, en el que sonarán algunos de los artistas italianos del momento y que, este año, está amenazado por la lluvia.

 

Sindicatos alemanes instan al Gobierno a cumplir promesas en materia laboral

La Confederación de Sindicatos de Alemania (DGB) exigió que el Gobierno implemente con rapidez y en su totalidad las mejoras laborales prometidas en su acuerdo de coalición y subrayó que en el camino hacia el pleno empleo es indispensable garantizar condiciones de trabajo dignas para todos. "Ahora al Gobierno le toca cumplir. No aceptamos excepciones, puertas traseras ni tácticas dilatorias", dijo el presidente de la DGB, Reiner Hoffmann, durante el mitin central de la confederación con motivo del Primero de Mayo, celebrado en Núremberg, en el sur del país.

Subrayó que el pleno empleo es desde hace años un objetivo de la DGB, pero dijo que "no se trata de que la gente haga cualquier trabajo, sino de que haya ocupación con condiciones laborales decentes y seguras". Los planes del Gobierno para facilitar el regreso de la media a la jornada completa, para garantizar una contribución a los seguros de salud públicos a partes iguales entre empleado y empleador, para estabilizar las pensiones y para mejorar y uniformar los salarios de los cuidadores profesionales deben "ser implementados en su totalidad y punto por punto, si no incluso más", señaló.

Al mismo tiempo, calificó de inaceptable la temporalidad de los contratos y el dumping salarial y llamó al Gobierno a garantizar por ley que los convenios colectivos no pierdan su vigencia cuando las empresas deciden descolgarse de los mismos.

Más de cien mil personas se manifiestan en la Plaza Roja de Moscú

Más de cien mil personas se manifestaron en la Plaza Roja de Moscú convocadas por los sindicatos, mientras los comunistas congregaron a unos pocos miles de personas en un mitin con ocasión del Primero de Mayo. "La gente quiere paz sobre sus cabezas, un salario digno (...). Apoyo sus esperanzas y sus demandas, y haré todo lo posible para que los moscovitas vivan mejor", declaró Serguéi Sobianin, el alcalde de Moscú, al inicio del acto. Al igual que en tiempos soviéticos, en las inmediaciones de la plaza se podían ver las clásicas pancartas de "Paz, mayo y trabajo", además de otras como "Los trabajadores no pueden ser pobres" o "No al aumento de la edad de jubilación".

Acudieron a la llamada de los sindicatos empleados de los sectores educativos, de defensa, comercio, construcción, maquinaria, construcción de barcos, instituciones deportivas y culturales, además de diputados y funcionarios del partido del Kremlin, Rusia Unida. Entre los invitados figuraba la presidenta de la Federación Internacional de Sindicatos, la australiana Sharon Burrow.

Miles de filipinos protestan contra Duterte en el Día del Trabajo

Decenas de miles de filipinos salieron a las calles en manifestaciones en todo el país con motivo del Día del Trabajo para reclamar al presidente, Rodrigo Duterte, medidas más contundentes contra la precariedad laboral. Solo en Manila unos 10.000 manifestantes -según datos de la Policía- se agruparon en el centro de la ciudad armados con pancartas y entonando cánticos contra la administración de Duterte. El Gobierno desplegó 8.000 agentes para supervisar la concentración en Manila, en una marcha en la que no hubo altercados al margen de la quema de una imagen del jefe de Estado.

Mientras esto sucedía en la capital, decenas de miles de manifestantes se repartieron en numerosas marchas de menor tamaño en Cebú y otras localidades de este país de cien millones de habitantes. Los asistentes apelaron a la "unidad histórica de la clase obrera", según un comunicado del movimiento izquierdista Bayan (Nación), que reafirmó la postura anti-Duterte de los diferentes sindicatos y agrupaciones de trabajadores filipinos.

Duterte firmó una ley ejecutiva para restringir la contratación temporal ilegal y la subcontratación, según proclamó en un discurso el propio presidente, que consideró esta práctica "vergonzosa" y avisó a las empresas que la usan de que "tienen sus días contados". Sin embargo, la ley ejecutiva no ha sido suficiente para los representantes de los trabajadores, que exigen una ilegalización total de todas las formas de subcontratación.