Huevo frito

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Día Internacional del Huevo

Todas las claves para hacer el huevo frito perfecto

¿Quién no ha escuchado alguna vez la frase 'si te has quedado con hambre te frío un huevo'?, tan usada por las abuelas españolas. Con motivo del Día Internacional del Huevo te damos las claves para hacer el huevo frito perfecto.

En resumen

  • El huevo aporta seis gramos de proteína y 14 nutrientes esenciales

  • Es además una fuente importante de calcio, selenio y yodo

El huevo, estigmatizado por el colesterol pero saludable en proporciones adecuadas, es más que un nutriente porque está presente no solo en los platos sino en muchas costumbres y rituales, e incluso le han dedicado el Día Mundial del Huevo, que se celebra el segundo viernes de octubre.

La Federación Avícola Catalana defiende que las propiedades del huevo son "innegables" porque uno solo "aporta seis gramos de proteína y catorce nutrientes esenciales, vitaminas A, B, D y E, además de ser una fuente importante de calcio, selenio y yodo".

Además, dicen, las proteínas del huevo contienen todos los aminoácidos esenciales y, en una proporción óptima, son proteínas de fácil digestión, y la yema contiene un alto nivel de colesterol HDL, el llamado "colesterol bueno" y es fuente de antioxidantes.

Por todo esto y con motivo del Día Mundial del Huevo, te explicamos cómo hacer el huevo frito perfecto. Un plato que ha conquistado paladares en todos los hogares del mundo y que, según las abuelas, siempre es una buena opción si te quedas con hambre.

Para hacer el huevo frito perfecto solo hay que disponer de tres ingredientes: un huevo, aceite y sal.

El primer paso es poner un buen chorro de aceite de oliva a calentar en la sartén y abrir el huevo con mucho cuidado para que no caiga ninguna cáscara.

Una vez que el aceite está caliente es momento de echar el huevo a la sartén. Mientras se hace, hay que ir poniendo cubriendo con cuidado la yema con el aceite caliente con la ayuda de una cuchara o una espumadera de modo que esta también se cocine.

Tienes que añadir sal y un, si quieres, un toque de pimienta para que le dé más sabor.

Una vez hecho, sírvelo acompañado de un buen trozo de pan para mojar en la yema y disfruta de este gran manjar.

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