Café

España vive un boom de 'café de especialidad'

Desde hace algún tiempo a los españoles ya no nos vale que nos sirvan cualquier café: queremos el mejor y estamos dispuestos a pagar un poco más para disfrutar de él.

GUARDADA AL DETALLE España vive un boom de 'café de especialidad'

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Hoy en día son muchas las cafeterías en nuestro país que nos ofrecen la posibilidad de disfrutar de un café premium, así como de una leche más cremosa y de mayor calidad. Es el caso del Café Mori, situado en el casco viejo de Santiago de Compostela, al que cientos de personas acuden a diario, tanto para saborear esta delicia como para comprarla.

Allí Rita, una de las propietarias, presume de tener “uno de los mejores cafés de la ciudad, e incluso del país”, y señala que “gracias a Dios estamos asistiendo a un boom de clientes que demandan este tipo de producto”: “Es algo que lleva sucediendo en Europa desde hace mucho tiempo, y en España desde hace algunos años. Estamos viviendo una sofisticación tanto del producto como de los locales que se dedican a este producto. Y estamos educando a nuestro paladar para exigir cafés de más calidad”.

¿Qué es el café de especialidad?

Es un café de más calidad. Un café que está muy equilibrado, que tiene un punto de acidez agradable en la boca… una bebida dulce, pensada de hecho para tomar sin azúcar. Es un café muy controlado, no sobre extraído, y con unos niveles de cafeína más controlados, bastante más bajos de lo que estamos acostumbrados”.

Esa sofisticación de la que nos hablaba Rita la percibimos en sus clientes. Por ejemplo, en una joven a la que encontramos disfrutando de un “flat white”. Lo que viene siendo un café con doble carga con una capa cremosa de leche y, por supuesto, con un bonito dibujo.

Nos cuenta que disfruta de uno (o dos) cada día, y que aunque es un poco más caro, le compensa:

“Por ejemplo, el flat white me cuesta dos euros y medio. Pero es que si te paras a pensarlo un café con leche normal, en cualquier bar de Santiago, te vale euro y medio. Y la diferencia es enorme, así que me merece la pena pagar un poco más por este café”.

El del café de especialidad es un mundo del que, una vez que entras no puedes salir. Luego vas a otra cafetería normal y notas mucho la diferencia. Es tan distinto, tiene tantos matices”, añade.

Lo mismo opina su pareja mientras disfruta de un “café latte”: “Es más caro, pero merece mucho, mucho la pena. Hemos probado muchos cafés en Santiago pero ninguno como este”.

Por ese precio, algo más alto, le preguntamos también a Rita, quien nos dice que “la gente que cae aquí de casualidad se sorprende por el precio, pero hay otra, muchos clientes habituales del café de especialidad, que está acostumbrada y lo ve normal. Cada vez más gente prefiere tomar un café aquí que uno no tan bueno en otro sitio. Y, al fin y al cabo, la inflación está en todas partes”.

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