El pasado 10 de junio, después de pasar unos días disfrutando de la compañía de su familia en su ciudad natal, Louisville (Kentucky), Jennifer Lawrence vivió uno de los momentos más angustiosos de su vida.

Mientras volaba de vuelta a su casa, el jet privado en el que viajaba, sufrió un fallo de motor y los pilotos tuvieron que realizar un aterrizaje de emergencia.

A pesar del tremendo susto, se ha confirmado a la prensa que la intérprete se encuentra en perfectas condiciones.