SU ENFERMEDAD NO TIENE CURA

SU ENFERMEDAD NO TIENE CURA

El difícil día a día que tiene una mujer británica que padece alergia al agua

Kerrie Armitage, una joven británica de Leeds, padece lo que se llama urticaria acuagénica. La mujer tiene alergia al agua, y también a la saliva, al sudor y a las lágrimas, por lo que su vida es un constante cúmulo de sinsabores. Kerrie no puede besar a su marido sin temor a que puedan aparecer ronchas en su piel, tampoco puede abrazar a sus hijos por el sudor e incluso ha aprendido a no llorar para evitar erupciones.

La espalda de Kerrie, tras entrar en contacto con agua
La espalda de Kerrie, tras entrar en contacto con agua | agencias

Urticaria acuagénica. Detrás de esta palabra se esconde la enfermedad que padece Kerrie Armitage, un mal que hace que esta mujer de Leeds, en Reino Unido, sea alérgica al agua, y también al sudor, a la saliva, a las lágrimas y a otras sustancias parecidas. Todo eso unido hace que tenga problemas con su marido, y es que, directamente, no le puede o no le debe besar. Si lo hace sabe que puede provocar en su piel la aparición de erupciones y de ronchas.

Así define Kerrie el problema que tiene con su pareja: "Si sus labios están humedos me hace reacción. Tiene que tenerlos secos. Mi cuerpo quizá no reaccione pero la alergia aparece. Depende de la circunstancia. Si hace calor es posible que tenga una erupción pero si el ambiente es fresco puede que no me pase nada. Después de tanto tiempo juntos ya lo ves como algo normal".

La mujer, según cuenta el 'Mirror', se dio cuenta de su problema en 2013. Al verse sorprendida por una tormenta vio cómo la comenzaban a salir ronchas en la piel por el contacto con el agua. Los médicos no daban crédito a lo que veían sus ojos. Esta enfermedad, calificada de ultra-rara, no tiene cura y los medicamentos sólo minimizan los síntomas. Incluso ha tenido que aprender a no llorar para evitar problemas.

Además, tampoco puede abrazar libremente a sus hijos, pues el sudor de los críos también puede provocar la aparición de ronchas: "Es muy doloroso. Cuando mis niños se sientan sobre mí tengo que tener cuidado con su sudor. Ni siquiera puedo bañarlos o hacer la colada, no puedo tocar ambas cosas".

Para terminar, la mujer también sufre anafilaxia producida por el ejercicio. Kerrie se dio cuenta mientras jugaba con el Wii Fit de Nintendo: "Me puse azul. No podía respirar y estaba en el suelo intentando que mis pulmones tomaran aire. Dejé de hacer ejercicio y me recuperé".

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