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ALEGATOS FINALES

Raquel Gago asegura que es "inocente" y Triana insiste en que fue acosada

La policía Raquel Gago ha reiterado su inocencia visiblemente emocionada en un alegato de tres minutos. Por su parte, Triana Martínez ha utilizado su derecho a ejercer la última palabra en el juicio para insistir en que fue acosada sexualmente por la dirigente del PP. Y su madre, Montserrat González, autora confesa, ha renunciado a su derecho a la última palabra.

La policía local Raquel Gago ha proclamado que es "inocente" al ejercer su derecho a decir la última palabra en el juicio por el asesinato de la presidenta de la Diputación de León Isabel Carrasco, del que está acusada junto a Montserrat González y la hija de esta, Triana Martínez.

Visiblemente emocionada y al borde del llanto, Raquel Gago ha insistido en su inocencia en un alegato final de tres minutos en el que ha asegurado que es incapaz de matar a nadie. "Soy inocente. No le deseo ni a Isabel ni a nadie lo que ocurrió", ha subrayado la policía local, que ha señalado que no tiene vida desde que se ha visto implicada en este crimen.

"Quienes me conocen, me quieren y han estado a mi lado saben realmente quién soy y cómo soy; los que no me conocen y se atreven a decir muchas cosas, allá su conciencia", ha apostillado Gago

Previamente, el letrado Fermín Guerrero, que la representa ha insistido en la inocencia de su patrocinada y ha pedido al jurado que no la meta en la cárcel sólo por suposiciones, "lo único que la incrimina".

Este letrado ha cerrado esta tarde la segunda sesión de la última jornada del juicio por el asesinato de Isabel Carrasco en que las distintas partes han presentado sus conclusiones definitivas. "¿Están ustedes dispuestos a meter en la cárcel a una inocente sólo en base a suposiciones?", ha preguntado directamente el letrado a los nueve miembros del jurado.

"Quienes me conocen, me quieren y han estado a mi lado saben realmente quién soy y cómo soy

A continuación ha aconsejado al jurado que se lo piensen bien antes de tomar cualquier decisión, y ha lamentado que en todo este proceso a Raquel Gago le ha tocado demostrar que es inocente. "Es lo que en términos jurídicos se conoce como la prueba diabólica: demostrar algo que no nos corresponde", ha advertido.

También ha insistido en que no existe móvil y ha subrayado que nadie arriesga su vida sólo por amistad. Guerrero ha insistido en lo argumentado a lo largo del juicio, que comenzó el 19 de enero, y ha subrayado que su patrocinada sufrió un "bloqueo" cuando se enteró de que su amiga Triana Martínez y su madre estaban acusadas del asesinato de Isabel Carrasco.

Ese bloqueo fue el que, según su defensa, le impidió acudir a la Policía para contar que había tomado café el día del crimen con las sospechosas e incluso que se había encontrado casualmente en la calle con su amiga Triana Martínez pocos minutos después del asesinato, ocurrido a las 17.15 horas del 12 de mayo de 2014.

Triana ejerce última palabra para insistir en que fue acosada sexualmente
Triana Martínez ha utilizado su derecho a ejercer la última palabra en el juicio para insistir en que fue acosada sexualmente por la dirigente del PP. Igual que hizo en su declaración en el juicio Triana Martínez ha indicado que fue ese "incidente" el que hizo que cambiase su relación con Isabel Carrasco al negarse a sus pretensiones.

La acusada ha cuestionado los informes de las médicos forenses que la examinaron y ha denunciado que se hicieron en "malas" condiciones, "con las esposas puestas" y, además, el trato fue "muy borde". Triana Martínez ha añadido que, al contrario, decidió contarle a los psiquiatras contratados como peritos por su defensa el acoso sexual, del que se sentía "avergonzada" y del que sólo había hecho participe a "mamá", ha dicho.

También ha manifestado que le ha dado "mucha pena escuchar a los testigos que han venido a decir mentiras" o que han dicho que casi no la conocían, o que no eran amigos. "También de otros que no han querido venir, que han estado ausentes", ha zanjado. La madre de Triana Martínez, Montserrat González, autora confesa del asesinato de Isabel Carrasco, ha renunciado a su derecho a la última palabra.

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