Leer etiquetas da miedo, mucho miedo

Leer etiquetas da miedo, mucho miedo

Horror en el hipermercado

Nos hemos pasado una mañana en el súper leyendo etiquetas y estamos desolados: nuestra conclusión es que nos la están metiendo 'doblá' con algunos productos. Os contamos algunas de las más gordas.

Antes de llenar el carro, conviene fijarse.
Antes de llenar el carro, conviene fijarse. | Polycart / Flickr

Hay honrados ciudadanos a la que parece que ir de compra le relaja... Yo no sé si es porque ese espectáculo de lineales con productos perfectamente ordenador les pone en modo Zen o por el placer malsano que sienten al pasar la Visa. Nosotros hemos encontrado un montón de argumentos para estresarnos y desengañarnos: en el supermercado todo es un poco mentira. Solo hay que leer un poquito las etiquetas. Ay, Señor..

Pimientos del Piquillo... peruanos. Lo dice la Wikipedia: "Los pimientos del Piquillo son una variedad producida en Tolosa (Navarra)". Y que buenos están rellenicos de su carne picada o de merluza. Bien, démosle la vuelta a la lata y veremos, en el 80% de los casos, una leyenda que pone "origen: Perú". Miras a tu alrededor y buscas la cámara oculta. Al final, el truco en muchos casos es que si está "envasado en", puedes hablar de mejillones gallegos, espárragos de Navarra, etc. aunque luego la materia prima venga de lugares situados a años luz.

Filetes de caballa del Sur... pero del Sur, del Sur. Otro cucu-tras que nos hacen y en el que caemos como micos. Nos llevamos a casa nuesta latica de filetes de caballa "del Sur", evocando esa costa andaluza, esos pescados saltarines a los que imaginamos guiñándonos un ojo... Vamos a revisar bien la lata. "Origen: Cabo Verde". Pues sí, del Sur sí que son... pero no del que nosotros pensábamos.

Azúcar en los cereales, en el pan de molde y en tu bebida 'hipersana' de soja. “Pues yo ceno cereales de dieta porque estoy ya en plena Operación Bikini. Mira que cuerpo jota tengo”. Pues muy bien, pero esos cereales que se venden con fotos de pibonacos en el envase llevan azúcar y, yo aún diría más, jarabe de azúcar moreno. Por eso te parece que están tan buenos. Lo mismo pasa con muchos paquetes de pan de molde: aunque sea integral, de multicereales o de trigo sarraceno. ¡Ah! Y con las bebidas vegetales. Por eso te ha costado tan poco dejar la leche entera.

Mejorante panario. "Bueno, voy a comprar una barrita de pan, que eso es lo más natural que hay", dices mientras de tu cabeza sale un bocadillo en el que se ve a un panadero con el físico de George Clooney amasando sonriente. Vale, con el tordo desnudo, además. Pues nada, vamos a leer la tarjetita: resulta que el pan tiene más ingredientes que una esferificación de Adrià. El más inquietante, sin duda, es el llamado "mejorante panario", un bonito eufemismo que incluye aditivos de todo tipo (autorizados todos, eso sí), donde caben desde vitamina C hasta grasas animales.

¿Fiambre? para york. En el mundo de los jamones de york para sándwiches mixtos hay varias categorías: está el jamón cocido, la paleta cocida y, en la parte de abajo del escalafón, el fiambre para york. Lo reconocerás porque viene ya con la forma de la rebanada y por su precio económico. La etiqueta reza en ingredientes que lleva un 55% de paleta cocida. ¿Y el resto? De todo: desde aromas hasta lácteos.

“Leche fermentada natural”. El otro día me pregunté por qué muchos de los yogures para beber no se llaman, simplemente “yogures”. La realidad es que no lo son. Se trata de leche fermentada natural, tal y como reza su etiquetado. Los yogures para beber son, por tanto, una leyenda urbana.

Flan ¿de huevo? Curioso caso este que nos ocupa. El otro día me traje a casa un flan con apariencia de flan de huevo, aroma y hasta sabor. Curiosamente, al leer los ingredientes vi que solo llevaba clara. ¿Y la yema? Suponemos que sustituida por una alegre alianza de aromas y colorantes. Eso sí, en el envase solo ponía “flan”, a secas, así que no podemos llamarles mentirosos.

¿Qué hay en el caldo de cocido? ¿Y en el de pollo? Nunca debí ponerme a leer la etiqueta de uno de esos caldos preparados que vienen en tetra brik. El de cocido lleva menos de un 1% de garbanzos, zanahoria o carne. El de pollo, un 0 y pico de pollo y el de pescado, un porcentaje irrisorio de cualquier cosa que tenga aletas y que viva en el mar. Para llegar al 100% muchos fabricantes tiran, sobre todo, de aromas.

Hola, gulas, ¿qué sois? Por mucho que nuestro subconsciente se empeñe, nada tienen que ver con las angulas. Es un preparado a base de proteína de pescado, surimi y demás componentes de los que ya hemos hablado anteriormente. Con este adn han conseguido plantarse hasta en nuestros banquetes de Navidad.

Javier Sánchez @srjaviersanchez | Madrid | 28/05/2014

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