Distrae al hambre

Distrae al hambre

Diez maneras de evitar el picoteo entre horas

Llega ese momento entre comidas en el que sientes cómo el hambre se apodera de ti sin remedios. Lo más fácil sería coger una bolsa de snacks y acabártela, pero, ¡no!, ¡espera! Cocinatis te presenta 10 trucos para distraer el hambre y hacer creer a tu cuerpo que no tiene ese apetito voraz.

¿Hambre entre horas? Vamos a ver que podemos hacer...
¿Hambre entre horas? Vamos a ver que podemos hacer... | Sxc.hu

Quizá eres de esas personas que llevan una dieta equilibrada, que en cada comida principal ingieres calorías de forma equilibrada y tus almuerzos y cenas son modélicas a ojos de tus amigos… peeeeero, ¿no serás de esos que a las doce y a las cinco te pones ciego a patatas fritas, chocolate y demás guarradas? Picar entre horas es una tentación a la que es difícil resistirte. Y lo entendemos, porque, ¿quién no echa de menos unos nachos viendo Cómo conocí a vuestra madre? O, después de cenar, ¿quién no se siente empujado hacia el helado mientras ve a Buenafuente? Al fin y al cabo, todos somos humanos. Por eso os traemos unos consejito para evitar el goteo de grasa entre horas.

Agua. Cada vez que te entre la tentación, vete a la cocina, agarra un vaso y bebe agua como si tuvieras un incendio en el gaznate. Te ayudará a llenarte y el hambre pasará de largo.

Chicle. Vamos a engañar a tu mandíbula. Se ve que tiene ganas de hacer un poco de ejercicio. Cálzale un chicle sin azúcar y que masque furiosamente. Durante un ratito, se le olvidarán los panchitos fritos y salados.

Fruta. Un apetecible y vistoso frutero es el mayor antídoto conocido por el hombre contra los atracones de sustancias creadoras de michelines. Mantén siempre en la cocina una buena selección.

Edamame. Este aperitivo japonés, a base de semillas de soja tiernas hervidas con sal es una alternativa ma-ra-vi-llo-sa a los snacks fritos. Se comen como pipas y son muy saludables.

Tortas saciantes. Esas tortitas de arroz que se venden para matar el gusanillo son bajas en calorías y, además, están hechas a base de cereales saciantes. Además, lo bueno es que se pueden comer en cualquier lado.

Reflexiona. Muchas veces, cedemos ante la tentación sin pensar en si tenemos hambre o no. Cuando nos llegue el impulso, cojamos la sana costumbre de pararnos a ver si necesitamos comernos ese pastel de chocolate o no.

Come más veces al día. Para evitar picar entre horas, reduce las horas entre comida y comida. Haz desayuno, almuerzo, merienda y cena e incluye alguna ingesta más entre medias. Eso sí, organizadas y sin caer en la improvisación.

Despacico… No te des prisa en comer, porque al final acabarás ingiriendo más cantidad de la cuenta. Cuanto más despacio te alimentes, más te saciarás y más tardará en aparecer el monstruo del hambre entre horas.

Fija recompensas. Ya que te estás controlando, coloca recompensas en el horizonte para estimular a tu cerebro. Es la clásica teoría de la zanahoria y el burro… pero en este caso nos vendrá bien. Si piensas en que el viernes te espera una magdalena, todo se te hará más llevadero…

Esconde las tentaciones. Tu familia no tiene la culpa de tu afición a pasarte de la raya entre horas. Para que ellos sigan disfrutando de lo que quieran y para que tú no te veas tentando, escóndelo todo. Las cosas entran por los ojos, recuerda.

 

 

 

 

Javier Sánchez @srjaviersanchez | Madrid | 29/09/2014

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