Este postre navideño tiene su truco

Este postre navideño tiene su truco

¿Cómo elijo el roscón de Reyes? 10 claves para que esté bueno, bueno

¿Qué necesita un roscón de Reyes para que esté bueno? Muchos sufrimos cada año las inclemencias de los roscones secos o duros, sin que sepamos cómo encontrar aquel sabor que nos hacía la boca agua en nuestra más tierna infancia. Aquí te damos 10 claves en las que puedes fijarte.

El roscón de Reyes, como debe ser.
El roscón de Reyes, como debe ser. | Tamorlan

El roscón de Reyes bueno es una maravilla. El malo, un asco. Y lo más acojonante del tema es que ambos llevan conviviendo durante años en pastelerías y obradores sin que la gente se haya dado cuenta de que uno mola y el otro apesta. Con el roscón ha pasado como con el pan. Desde hace un tiempo, nos hemos acostumbrado a comerlo malo y nuestro paladar ha terminado adaptándose, reconociendo como tradicional el roscón cutre, seco y... caro. Aquí os damos una receta para llegar a la pastelería o a la tienda de turno y ser capaces por vosotros mismos de decidir si lo que os van a vender merece la pena o no.

Huye del envasado. Parece una obviedad, pero no lo es. El roscón industrial envasado listo para llevar ha llegado a tantos lugares que nuestro ojo se ha acostumbrado a la presencia. En celebraciones familiares del día de Reyes te puedes encontrar con que, actuando como un zombi, has comprado uno de estos en la gasolinera, aprovechando que ibas con el depósito medio vacío y lo has visto en la tienda 24 horas, entre las revistas de crucigramas y los surtidos de frutos secos. Recapacita.

Fabricación diaria. Debido a la alta demanda, en muchos obradores toca encargarlo varios días antes y acudir a recogerlo el día 5 o incluso el 6 por la mañana. Cuidado: que tú llames el día 3 no quiere decir que tu nombre tenga por qué estar ligado obligatoriamente a uno que ya esté hecho ese día. Vigila que no te la den con queso.

Que esté tiernecito y con una miga densa. Este punto está claramente relacionado, al menos en parte, con el anterior. Si lleva hecho tres días está claro que ya no estará en su mejor momento. Pero, ojo, que esté hecho en el momento no quiere decir que esté esponjosito. Insístele al pastelero sobre si su roscón está tiernecito y si se pone a silbar o mira para otro lado, desconfía. Recuerda que el objetivo del café o del chocolate no es ablandar el roscón, sino que éste tiene que estar blandito y contar con una miga densa y sabrosa, que no debe estar seca.

Aromas naturales. ¡Fuera, olorcillos artificiales! Un roscón genuino tiene que ser una sinfonía de aromas, desde ralladura de naranja hasta agua de azahar, pasando por un puntito de licor o de brandy. Si el roscón te huele bien, pero demasiado parecido a otras mil piezas de bollería industrial que corren por ahí, no lo compres.

Ojo con el relleno. Servidor se declara amante del roscón sin relleno y detractor absoluto del de cabello de ángel. Pero, fobias particulares aparte, hay una cosa clara: hay rellenos que dan el cantazo. Echarle un ojo a la pinta no suele fallar. Si lo que lleva parece nata montada de spray, no lo dudes: es nata montada de spray. Si, por el otro lado, es una crema de trufa que está diciendo cómeme, píllalo: seguro que está bueno.

Compremos el tamaño correcto. No hay cómo comprar en relación a lo que se va a comer. Si somos singles, quizá sea mejor comprar el tamaño pequeño y comerlo de una sentada (o dos), que apostar por un roscón mediano y tener que estar dándole hasta el día 10. Al fin y al cabo, hartarse de algo puede llevar a aborrecerlo.

Desconfía de los chollos. "Roscón grande de Reyes: 4,95 euros". Miras tu cartera y un billete de 5 euros asomando en ella. Parece un buen trato pero es posible que el día 6 acabes con un agujero en el esómago.

Fíjate en las frutas escarchadas. Si están integradas en el roscón, ¡compra! Si parece que las ha puesto en el último minuto el becario del panadero, ¡vende!

Las almendras laminadas, un buen síntoma. Piensa un poco: entre cubrir la superficie del roscón con azúcar glas y hacerlo con almendras laminadas hay una gran diferencia. Es como cuando pides una pizza y viene con parmesano en lugar de con queso rallado de bolsa del súper. Si hay almendrismo, di que sí. Seguro que vas bien.

Si no estás seguro, hazlo en casa. Vale, si eres de esos tiquismiquis que no te fías ni de esa pastelería que tiene 345.000 opiniones positivas, puedes lanzarte a la gran aventura de hacer tu propio roscón en casa. Seguro que el primero no te sale cómo habías soñado, pero al menos cogerás callo para el año siguiente y es posible que en 2020 estés haciendo auténticas maravillas en el horno de tu casa. ¿Te animas?

Javier Sánchez | Madrid | 04/01/2015

Los mas vistos

Hogarmania

Buñuelos de canela

Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar, recoger datos estadísticos y mostrarle publicidad relevante. Si continúa navegando, está aceptando su uso. Puede obtener más información o cambiar la configuración en política de cookies.