Miguel García, conserje de las instalaciones deportivas de Beniel a las que acudieron padre e hijo momentos antes del crimen, ha explicado cómo fue la situación y qué tipo de relación existía entre ellos.

Ha asegurado que ambos jugaban al fútbol con total normalidad, y mantenían una relación de padre e hijo "habitual". Luego les vio hablando en unas sillas, pero sin ningún tipo de estado extraño ni gesto que llamase negativamente la atención.

Asimismo, el conserje ha señalado que el parricida era "un hombre que se había abandonado, no iba aseado y su estado era pésimo", pero ha dicho que una cosa no tiene que ver con la otra y que la relación que veía de el hombre con el hijo era normal, aunque en su opinión alguien en tales circunstancias no debería de estar con el menor.

Por otro lado la madrina del menor, ha comentado que el niño no quería ir con el padre pues le sometía a interrogatorios sobre la vida de la madre, lo que afectaba al menor que volvía intranquilo y nervioso a casa, afirmaba. También ha contado que el hombre responsable del homicidio "iba llorando a todas partes intentando dar lástima".