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"Mis 7 estrellas Michelín saben a compromiso"

Carme Ruscalleda: "Las mujeres han aportado a la cocina mucha calidad, mucha naturaleza, mucho cuidado"

Con 64 años, Carme Ruscalleda Serra, después de conseguir 7 estrellas Michelín en tres de sus restaurantes, en la cima de su carrera, cerró el mítico restaurante San Pau, de San Pol de Mar, en Barcelona. Terminaba así una aventura de grandes éxitos culinarios internacionales.

Casada y con dos hijos, Carme, aún sueña con viajar por todo el mundo porque ya cumplió su objetivo de trabajar junto a los mejores. Si tiene que escoger un libro, prefiere Un Cel de Plom, de Carme Martí, del Cine se queda con Babel, dirigida por González Iñárritu, para escuchar elige Ahora qué de Sabina y adora la obra Tumatigre de Miquel Barceló. Se inspira en Frida Kahlo y aunque siempre fue de carnes, ahora es más de pescado.

Ruscalleda nos lleva a una terraza frente al mar, junto a las cocinas en las que ya no se preparan las delicias que le valieron la máxima categoría para un chef.

Respuesta.- Os he citado en el jardín del San Pau, este es un espacio que me ha dado mucha fuerza desde los inicios. Yo salía aquí a preguntar al universo: "qué está pasando que esto no funciona?" y el jardín me devolvía un abrazo.

Pregunta.- Pero funcionó.

R.- Funcionó, evidentemente porque tras el abrazo había mucho trabajo. Lo creamos 2 jóvenes de 36 años que llevábamos ya 20 años a la espalda trabajando. Estábamos curtidos con el mundo del trabajo.

P.- O se que Carme Ruscalleda en realidad es un equipo...

R.- Es una sociedad. El socio perfecto, ese socio que te acompaña. Esa ha sido una clave para mí muy importante.

P.- Estamos hablando de tu marido

R.- De mi marido y de mi socio de vida -dice mientras se ríe-.

P.- ¿A qué saben 7 estrellas Michelín?

R.- Siempre he pensado que saben a compromiso. A un compromiso que ya sentí el primer día que crucé la calle desde la tienda al San Pau. Es lo que al público le certifica que ahí están trabajando bien y a ti te da ese compromiso de no vamos a fallarle. La tienda fue el embrión del San Pau. Empezamos a acariciar la idea de poner mesas. En ese proceso nos enteramos de que estaba a la venta el San Pau y en ese momentos nos lanzamos a comprar el inmueble. Fue un gran handicap porque, claro, nuestro mundo era cárnico total, y aquí se veía el mar. Y evidentemente tuvimos claro que debía entrar una gamba, que debía entrar una merluza, que debía entrar un rape.

P.- Dices que cruzaste la calle. Hiciste algo mucho más difícil: cruzar el mundo y abrir un restaurante allí donde la cocina es más diferente de la nuestra, Japón.

R.- Fue la propuesta de un empresario japonés que se enamoró de nuestro estilo, que nos lo propuso y que tuvo que insistir a invitarnos a hacer un viaje para que viéramos, comprendiéramos lo que nos estaba proponiendo. Ahí comprendimos, sentándonos en su mesa, que nos parecemos mucho a ellos. de regreso nos hemos llevado mil cosas, mil productos , mil técnicas.

P.- ¿Cómo se consiguen 7 estrellas Michelín y al mismo tiempo se crían dos hijos?

R.- Embarcando a estos niños, buscando la complicidad de mi madre, que en aquel momento hace de abuela como hizo su madre. Naturalmente que me he perdido cosas de mis niños, claro que sí. Los hombres, la mayoría, se pierden cosas de sus niños y no tienen ningún cargo de conciencia. Yo no lo tengo. Mis hijos no estaban desatendidos. Estaba la familia realmente organizada.

P.- ¿Cuál es la receta perfecta para triunfar en un mundo de hombres?

R.- Yo sabía que me enfrentaba a un negocio con las mismos riesgos que ellos, por lo que salía a combatir con las mismas armas. Y creo que esa es la clave para una mujer. Nunca me sentí ni rechazada, ni nadie me vetó para nada.

Carme asegura que las mujeres han aportado a los fogones "mucha calidad, mucha naturaleza, mucho cuidado. Yo recibo muchas jóvenes que se han formado en los mejores stages del mundo y me piden consejo cuando quieren crear sus empresas. Yo le digo la primera que tiene que estar convencida de su talento eres tú. Y tú convencerás a tu staff y a tus clientes. Nadie te tiene que imponer ni que eres ciudadana de segunda fila, ni un techo de cristal. Estamos en un mundo en que hay hombres y mujeres, y todos con las mismas capacidades, los mismos talentos y las mismas oportunidades..."