La universidad Pompeu Fabra de Barcelona vivió una nueva jornada de protestas este martes, en protesta por la sentencia del 'procés', con varios piquetes que impidieron la entrada de los estudiantes en el centro. Decenas de alumnos que acudían a sus clases programadas para la jornada se quedaron fuera de la Universidad después de que un grupo de encapuchados colocaran barricadas y mobiliario en las zonas de paso para boicotear las clases.

Ernesto, estudiante de la Universidad Pompeu Fabra, fue uno de ese grupo de alumnos que intentaron entrar en el edificio para asistir a clase. Como a los demás, le fue imposible. Relata que él, junto a otros alumnos, intentaron hablar con el rector por teléfono para exigir una explicación de lo que estaba ocurriendo. No hubo respuesta. "El rector estaba dentro negociando con los encapuchados y los violento y no nos invitaba a ninguna de las reuniones bilaterales", denuncia en una entrevista a Espejo Público. Asegura que no entiende porque para el rector la opinión de "los que queríamos ejercer nuestro derecho" no cuenta.

Pero hay más. Según nos cuenta, el propio centro educativo dejó dormir la noche del lunes a los radicales que al día siguientes montaron el piquete desde dentro de la universidad.

Ernesto reconoce que la evaluación continua como forma de evaluación –impuesta por la universidad para que los alumnos puedan acudir a las protestas en Cataluña- puede ser positiva, pero no comparte que se haga "ni por razones políticas" ni en mitad de curso.

El joven, que pertenece al grupo Sociedad Civil Catalana, asegura que en la Universidad Pompeu Fabra existe "una ideología oficial". "La única forma que te hagan caso es poniéndote una capucha y rompiendo cosas", sentencia.