BETTY VE TELENOVELAS
¿Por qué todos queremos abrazar a Kader en El secreto menos su madre?
La pequeña Kader es la piedra angular de El secreto, la serie que Antena 3 emite los domingos, y desde la primera vez que la vimos nos hacemos la misma pregunta: ¿Por qué todos queremos abrazar a Kader menos su madre?

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Si algo caracteriza a las series turcas, es la ineludible habilidad de los directores de casting para localizar talentos infantiles. Lo vimos con [[LINK:INTERNO|||Article|||61600f556584a8f835064a4c|||Beren Gökyıldız]], que nos conquistó en Madre y Mi hija; con Nisan y Doruk, los pequeños hijos de Bahar en Mujer; con Emel de Hermanos y con tantos otros.
Ahora es el momento de Yade Arayıcı, la jovencísima actriz que interpreta cada domingo a Kader en El secreto (Güller ve Günahlar). Desde el primer momento nos cautivó su dulzura, su inocencia, su ternura. Desde el primer momento quisimos agarrarla de la mano, jugar con ella, abrazarla.
Y desde el primer momento su historia nos provocó un nudo en el estómago. La pequeña se dedicaba a vender pulseras por la calle para llevar algún dinero a la casa de los individuos que la cuidaban porque su madre decidió que no la quería a su lado.
Según íbamos conociendo más detalles, más se nos iba apretando el corazón. Y más deseábamos arrancar a Kader de esa vida que ningún niño debería vivir.
Pero vayamos por partes. Cuando la conocimos, el presente de Kader era desolador. Quienes deberían cuidarla, simplemente se dedicaban a disfrutar el cheque les enviaba su madre y el bienestar de la niña era el último de sus intereses.
Después descubrimos que su madre la abandonó porque la había tenido fruto de una infidelidad. Y que puso por delante a su marido, sus hijas legítimas, su familia de portada de revista y su estatus social por encima de la niña.
Pero el karma, el destino o como cada quien quiera llamarlo siempre hace su trabajo. En este caso, hizo que coincidieran dos hechos fundamentales.

Por un lado, el encuentro entre Kader y Zeynep (Cemre Baysel), que se ha convertido en el auténtico ángel de la guarda de la pequeña. O, mejor dicho, se ha convertido en su madre de facto. Todo lo que no hace Berrak, la madre biológica, lo hace Zeynep. La cuida. La protege. La mima. Dicho de forma muy resumida: la quiere.
Por eso somos Team Zeynep desde el primer momento. Porque ella no miró hacia otro lado ante la infelicidad de una criatura. Zeynep (al igual que aquella otra Zeynep que interpretó Cansu Dere en Madre), agarró la mano de la niña y está decidida a no soltarla hasta que tenga un hogar y una familia.
El otro elemento catártico en la vida de Kader fue el hecho de que Serhat (Murat Yıldırım), el marido engañado por Berrak, descubriese su existencia y, por consiguiente, la traición de su mujer.

Si Zeynep nunca dudó de qué debía hacer, Serhat ha tenido una posición más complicada. Es un buen hombre, que se preocupa por la niña, pero no puede evitar recordar el engaño de su mujer cuando la ve. A pesar de todo, Serhat ha formado un equipo indestructible con Zeynep y juntos o separados intentan que Kader no sufra.
Aunque con cierta distancia (y sin conocer su verdadero parentesco) Ilkim y Hayal, sus hermanas, también han acogido a Kader con cariño en sus vidas. Veremos cómo reaccionan cuando sepan la verdad.
Por lo tanto, Zeynep, Serhat, Hayal, Ilkim, la familia de Zeynep, nosotros… Todos queremos arropar, cuidar, proteger y abrazar a Kader.

Sin embargo, en esa amplia mayoría de gente de bien hay una excepción casi antinatura. Berrak (Oya Unustası), su madre. La persona que más debería quererla y protegerla es quien más la maltrata. No es solo que la haya ignorado durante años, es que ahora que la tiene en su casa, la manipula, la engaña, la decepciona y hasta la empuja como si su mero contacto le molestase.
Y mientras Berrak no deja de mostrarle sus espinas una y otra vez, Kader siempre le regala una sonrisa, un abrazo o un te quiero. Porque Kader solo quiere que su madre la quiera.
Y a nosotros se nos parte el alma al verla llorar una y otra vez. Por un lado, querríamos que Kader cumpliese su sueño de ser querida por su madre, pero, por otro lado, nos aterra Berrak como madre. No es solo su trato hacia Kader, es también la forma en la que manipula y casi tortura a sus hijas mayores exigiéndoles un sobreesfuerzo casi inhumano y forzando una competitividad insana entre hermanas.
Por lo tanto, ¿nos gustaría que Berrak abrazase a Kader? Sí y no. Sí, si lo hace de corazón y sinceramente. No, si va a jugar con los sentimientos de la niña.
Kader se merece una familia que la quiera, la cuide y la proteja. Por ahora, esa familia es Zeynep e indirectamente Serhat. Y, por supuesto, nosotros, que cada domingo la abrazamos a través de la pantalla.
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