GALARDONADA EN 2002
Halle Berry advirtió a Cynthia Erivo sobre los riesgos de ganar un Oscar: "Las películas negras no se venden en el extranjero"
Halle Berry cuestiona el impacto real de su Oscar histórico y revela que advirtió a Cynthia Erivo de que la estatuilla no garantiza un cambio en la industria.

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Halle Berry, quien en 2002 se convirtió en la primera (y hasta hoy única) mujer negra en ganar el Oscar a mejor actriz, reconoce ahora que aquel triunfo no transformó su trayectoria profesional como había imaginado.
En una entrevista con The Cut, la actriz explica que el premio no derribó las barreras estructurales de la industria ni cambió la forma en la que los estudios la veían.

La intérprete recuerda que, tras ganar la estatuilla, esperaba que llegaran grandes proyectos: "Ese Oscar no cambió necesariamente el curso de mi carrera", afirma, para después añadir: "Después de ganarlo, pensé que iba a aparecer un camión de guiones en mi puerta. Aunque estaba inmensamente orgullosa, seguía siendo negra a la mañana siguiente". Berry también señala que los prejuicios seguían condicionando los repartos: "Los directores seguían diciendo: 'Si ponemos a una mujer negra en este papel, ¿qué implicaciones tiene para toda la historia? ¿Tengo que contratar a un hombre negro? Entonces es una película negra. Las películas negras no se venden en el extranjero'".
En ese mismo contexto, Berry ha revelado que compartió esta experiencia con Cynthia Erivo, nominada en dos ocasiones al Oscar por Harriet y Wicked, a quien quiso rebajar las expectativas sobre el impacto real del premio. Según cuenta, su consejo fue claro: "Te lo mereces, joder, pero no sé si te va a cambiar la vida". Y añadió: "No puede ser la validación de lo que haces, ¿vale?".

Las palabras de Berry se suman al debate recurrente sobre el llamado "efecto Oscar" y hasta qué punto la Academia cambia realmente la posición de los intérpretes dentro de la industria, especialmente en el caso de las mujeres racializadas.
Más de dos décadas después de su histórico triunfo, la actriz insiste en que el reconocimiento simbólico no siempre va acompañado de cambios estructurales reales, y que la estatuilla, por sí sola, no corrige las desigualdades de fondo en Hollywood.
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