NO ES LO MISMO

Trastorno Disfórico Premenstrual y Síndrome Premenstrual ¿en qué se diferencian?

En este artículo te damos las claves para diferenciar entre el Trastorno Disfórico Premenstrual y el Síndrome Premenstrual porque quizá se te escapen. Aprende a estudiar tu propio cuerpo y ponle nombre a esos cambios que cada mes afectan a todo tu ser antes de tener la menstruación.

Mujer hecha un ovillo abrazando sus rodillas

Mujer hecha un ovillo abrazando sus rodillas Pexels

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A estas alturas es muy probable que tengas alguna noción de qué es el Síndrome Premenstrual, pero es más que probable que nunca hayas oído hablar del Trastorno Disfórico Premenstrual y te plantees qué es.

Si este es el caso, no te preocupes, en NovaMás nos hemos propuesto arrojar un poco de luz sobre este tema y presentar de una forma clara y concisa cuáles son los síntomas de cada uno de ellos para que puedas diferenciarlos.

Analiza los cambios físicos y emocionales que sufres en los días previos de la regla y le podrás poner nombre a ese batiburrillo de emociones y síntomas físicos que se apoderan de ti en cada ciclo menstrual. Sigue leyendo.

Síndrome Premenstrual

El Síndrome Premenstrual (SPM) se refiere a un amplio rango de síntomas que interfieren en la conducta, el humor, el peso, el apetito, la libido y la temperatura corporal, tanto en la fase folicular como en la luteínica del ciclo; es decir, cambios físicos y emocionales que se manifiestan en el 75%-80% de las mujeres durante la segunda mitad del ciclo menstrual y desaparecen uno o dos días después de la aparición de la regla.

Cuando estos cambios se producen de forma exacerbada, son considerados como una forma patológica de este proceso natural de la mujer y se catalogan como Trastorno Disfórico Premenstrual (TDPM), aunque también se le conoce como Desorden Disfórico Premenstrual, Desorden de la Fase Luteínica (DFL) o Premenstrual Disphoric Disorder (PMDD).

Trastorno Disfórico Premenstrual

Los síntomas del Tratamiento Disfórico Premenstrual (TDPM) son muy similares a los del SPM, pero suelen ser más graves, más debilitantes y más incapacitantes. Además, incluyen al menos un síntoma relacionado con el estado de ánimo, por lo que son comunes algunos como la fatiga, la falta de energía y la falta de interés en las actividades diarias y en las relaciones con los demás; ataques de pánico, ansiedad y sentimiento de pérdida de control; irritabilidad, agresividad o ira persistente; tristeza o desesperanza que pueden derivar en pensamientos suicidas, o problemas para dormir y para concentrarse.

Entre el 5%-8% de las mujeres ven como este trastorno afecta directamente a su calidad de vida.

Causas

La comunidad científica no asegura cuáles son las causas de estos cambios globales que sufre el cuerpo de la mujer una vez al mes, pero los expertos están de acuerdo que es muy probable que sean una consecuencia directa del cambio hormonal.

Además, coinciden en que el abuso de alcohol o sustancias, el sobrepeso, la falta de ejercicio, antecedentes genéticos con este trastorno y problemas en las tiroides pueden ser desencadenantes del TDPM y del SPM.

Diagnóstico

El diagnóstico es complejo, dado que no existen pruebas clínicas que determinen la aparición ni del TDPM ni del SPM. Un examen físico o una pruebas de laboratorio solo ayudan a descartar otros problemas médicos. Se recomienda hacer una historia clínica completa y detallada y anotar en un diario los síntomas para identificar los más problemáticos y los momentos en los que hay mayor probabilidad de que se presenten.

Tratamiento

El tratamiento es similar dado que la primera recomendación es llevar un estilo de vida saludable -dieta equilibrada, ejercicio regular y equilibrio mental-, tomar analgésicos para eliminar los dolores físicos -dolores abdominales, de cabeza, de huesos, etcétera- y recetar píldoras anticonceptivas, que normalmente ayudan a disminuir los síntomas del SPM.

Sin embargo, en el caso del Trastorno Disfórico Premenstrual es más habitual que los médicos receten un antidepresivo -conocido como inhibidor selectivo de la recaptación de la serotonina- y se planteen la posibilidad de recetar también medicamentos que inhiban el funcionamiento de los ovarios y la ovulación.

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