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RIESGOS EN LA ACTIVIDAD FÍSICA

Ni pilates ni natación: Este es el deporte más adecuado para personas con ciertas enfermedades crónicas

¿Por qué algunos profesionales del ámbito sanitario recomiendan siempre natación o pilates si no son adecuados para todo el mundo?

Recuerda que en cualquier práctica deportiva es muy importante la hidratación.

iStock - jacoblund Recuerda que en cualquier práctica deportiva es muy importante la hidratación.

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Nadar y practicar pilates se consideran buenos ejercicios, y de hecho para muchas personas lo son. Sin embargo, no siempre son la mejor opción para personas con ciertas patologías. Cada enfermedad o cada dolor recurrente implica unas necesidades diferentes. Por lo tanto, no es adecuado prescribir a todo el mundo que practiquen pilates o natación.

¿Por qué los médicos siempre recomiendan natación y pilates?

Tendemos a asociar a los médicos cualidades y conocimientos que no pertenecen a su ámbito. Que un profesional de la atención primaria recomiende cierto deporte a un paciente es un atrevimiento innecesario, pero frecuente. Al recomendar natación y pilates, el sanitario simplemente está arriesgando lo menos posible. Está optando por actividades sin carga, poco peligrosas en general, pero en algunos casos nada convenientes.

Casos en los que no se recomiendan

Las enfermedades crónicas más comunes en España, según el Instituto Nacional de Estadística (INE) son las siguientes:

  • Hipertensión arterial
  • Colesterol alto
  • Dolor lumbar crónico
  • Dolor cervical crónico
  • Artrosis
  • Diabetes
  • Enfermedades del corazón
  • Varices

Si realizamos un análisis general de estas patologías, podemos hacer un repaso de lo que resta a los pacientes cada una de estas dos actividades.

Problemas de practicar Pilates

Algunos de los ejercicios más conocidos de Pilates requieren de una flexión dorsal (algo parecido a los abdominales tradicionales), como el famoso Hundred; o implican la elevación completa de la espalda desde el suelo, como el Sit Up. Cualquiera de estos ejercicios suponen una elevada carga lumbar y cervical si la persona que lo practica no dispone de un gran control del movimiento ni cuenta con supervisión continua.

A esto se le suma que con Pilates la frecuencia cardíaca aumenta lo mínimo, lo que supone una pérdida de oportunidad para personas con varias de las patologías más frecuentes.

Problemas de practicar la Natación

Si no sabes nadar con una técnica adecuada, su práctica puede ser más contraproducente que beneficiosa. Es frecuente adoptar malas posturas, que derivarán en más molestias.

Además, esta elección es una pérdida de oportunidad, porque el paciente está dejando de practicar otro deporte que sí le viene bien.

¿Cuál es la actividad más recomendada para personas con patologías?

La mayor parte de la lista de problemas frecuentes de salud podría mejorar con entrenamiento cardiovascular y de fuerza. Y, aun así, es imposible generalizar sin la valoración de un profesional del deporte.

Entrenamiento cardiovascular

El ejercicio aeróbico supone un estímulo cardiovascular que aumenta la frecuencia cardíaca y, como confirman estudios recientes, ayuda a aumentar el colesterol HDL (el comúnmente llamado “colesterol bueno”), y permite obtener mejores valores de tensión arterial sistólica y diastólica. En esta lista entrarían actividades tan conocidas como la bicicleta, la elíptica, y en casos concretos, pero ni mucho menos en todos, también correr o la natación.

De la lista de patologías frecuentes, recomendaría esta práctica (salvo excepciones a valorar por un profesional) a pacientes con hipertensión arterial, colesterol alto, artrosis, diabetes, enfermedades del corazón y varices.

Entrenamiento muscular para pacientes con patologías

El entrenamiento de fuerza ayuda a tener unos músculos resistentes, lo que evita que el peso corporal recaiga sobre la zona lumbar, las caderas, las rodillas y un largo etcétera. De hecho, ayuda a sujetar ese peso.

Es un gran aliado para personas con dolor lumbar crónico y con artrosis, pero también hace trabajar nuestro corazón, lo que garantiza mejoras en pacientes con otras muchas patologías.

El ejercicio de fuerza nos ayuda a vivir más años, entre otras cosas porque previene la pérdida gradual de masa muscular, y porque ayuda a mejorar la densidad mineral ósea (previene y mejora la osteoporosis).

Tanto los ejercicios de fuerza como los cardiovasculares mejoran nuestra inmunidad, lo que nos hace más fuertes, por ejemplo, contra enfermedades como la COVID-19. Como dato: la ciencia ha confirmado este año que las personas sedentarias tienen 8 veces más riesgo de mortalidad por Coronavirus que las personas activas.

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