MENTIR PATOLÓGICO

La mitomanía: características de los mentirosos compulsivos

El director académico y psicólogo en el Instituto Europeo de Psicología Positiva, Juan Nieto, nos explica cuál es el perfil de una persona mentirosa compulsiva.

¿Tienes un amigo que miente más que Pinocho?

¿Tienes un amigo que miente más que Pinocho? Pexels

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Mentir es algo muy humano, todos lo hemos hecho alguna vez y existen muchos motivos que lo justifican. ¿Pero qué pasa con esas personas que mienten por sistema? ¿Ser mentiroso compulsivo es un rasgo de personalidad? ¿Una patología?

La tendencia a mentir de manera patológica se conoce como mitomanía, palabra que viene de "Mythos" (historia fantástica) y "Manía" (pasión exacerbada), y suele ser un recurso muy utilizado por las personas con baja autoestima.

Como nos ha contado Juan Nieto, director académico y psicólogo en el Instituto Europeo de Psicología Positiva (IEPP), la mitomanía es "un mecanismo de respuesta en personas que se sienten inseguras". Este perfil tiene la necesidad de "fabular con realidades alternativas que no coinciden con la realidad".

¿Cuál es el problema? Que la mentira sistemática "genera un impacto negativo en las relaciones sociales y sobre la propia autoestima", analiza el experto. La persona mentirosa, "hace un ejercicio de denostar lo que en realidad es, para proyectarse en lo que le gustaría ser", añade.

¿Por qué hay personas que mienten?

"Mentiroso no se nace, se hace", afirma Juan Nieto, quien señala que existen varias causas que pueden llevar a una persona a utilizar la mentira como herramienta. "Puede ser que algunas personas mientan por lo que les ha tocado vivir -por ejemplo, un acontecimiento traumático-, o simplemente tienen algunos rasgos de personalidad que les llevan a necesitar ser el centro de atención".

Esto, sumado a la baja autoestima y las inseguridades, puede generar como respuesta la mitomanía.

Y, ¿en qué mienten? En todo lo que tenga que ver con sus propios juicios. "Si yo pienso que la pizza es horrible, yo ocultaré que he comido eso. Si lo digo, estoy mostrando unos atributos que no quiero que los demás vean de mí", pone como ejemplo el psicólogo.

¿Mentir les da placer?

Cuando conocemos a una persona y nos damos cuenta de que miente constantemente, es inevitable que nos preguntemos si este comportamiento le genera algún tipo de placer o más bien sufrimiento.

Al preguntárselo a Juan, nos ha aclarado de que en realidad "pueden coexistir los dos sentimientos". Una persona con perfil más narcisista o insensible podrá llegar a sentirse orgullosa de haberle "colado" una mentira a alguien. Pero la mentira patológica también se puede vivir con mucha ansiedad, ya que impide llegar a profundizar en las relaciones con los demás.

"Si estamos constantemente utilizando una herramienta -lo llamo así porque al principio quizás era una herramienta-, llega un momento que se descontrola. Cuando se descontrola, lo más frecuente es que haya una consciencia y por eso es tan dañino, porque se sienten mal porque están utilizando constantemente una carcasa, una pose", argumenta Nieto.

Tengo un amigo mentiroso, ¿qué debo hacer?

Primero de todo, hace falta descubrir si una persona miente de forma sana, como lo hacemos todos, o patológica. Eso, según el experto, lo podemos identificar cuando hay "ciertas incoherencias y cosas que vemos que no son factibles".

Entonces, debemos actuar con cuidado y no confrontar. Lo mejor que podemos hacer para ayudar a una persona mitómana es "buscar el equilibrio entre permitir a la persona que continúe con estas fábulas, si no se siente segura, y hacerle ciertos guiños para que entienda que no pasa nada y que se puede sincerar con nosotros, que no va a haber consecuencias". Es decir, sugerir a esa amistad que no damos valor a esa cosa sobre la cual miente.

¿La mitomanía se puede curar?

Juan Nieto nos cuenta que no es frecuente que la gente acuda al psicólogo porque miente, más bien es uno de los síntomas que acompañan al motivo principal de la consulta. Para tratar esta necesidad de mentir, el experto evalúa la situación de la persona y le invita a hacer una jerarquía de aquellos rasgos de su personalidad que le traen más problemas. Si la mentira patológica está arriba del todo, el psicólogo lo analiza y trabaja para "poder llegar a creencias sanas".

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