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No, no hay que comer de todo con moderación

Desmontamos esa popular recomendación dietética que asegura que es sano comer de todo para mantener una alimentación saludable.

Comida saludable.

Comida saludable. Pexels.

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La diversidad de alimentos se ha reconocido durante mucho tiempo como un elemento clave de las dietas de buena calidad nutricional, basándose en el principio de que ningún alimento por sí solo puede proporcionar la cantidad adecuada de nutrientes necesarios para mantener una salud óptima.

Muchas guías dietéticas nacionales e internacionales han incluido la diversidad dietética como un aspecto clave, aunque con definiciones ligeramente diferentes según el país o los países y los patrones dietéticos culturales.

¿Hay que comer de todo?

Esta premisa de la diversidad alimentaria que inicialmente se expresaba como la idea de "seleccionar alimentos cada día de cada uno de los grupos principales", así como "elegir una variedad de alimentos ricos en nutrientes dentro de todos los grupos de alimentos" se ha ido transformando a medida que la industria alimentaria se ha apropiado del mensaje. El objetivo ha sido incluirlo en la publicidad de alimentos de peor perfil nutricional.

De esta forma, estamos emitiendo el mensaje de que lo recomendable es comer un poquito de todo, independientemente del perfil nutricional del alimento. Pero a menudo "ese poquito de todo" en realidad corresponde siempre a alimentos del mismo grupo, los de peor perfil nutricional.

Así pues: ¿Es recomendable comer verduras con moderación? ¿Comer legumbres con moderación? ¿Comer frutas con moderación? ¿Es recomendable comer con la misma frecuencia de consumo verduras y hortalizas que de dulces? ¿Es recomendable beber con la misma frecuencia agua que cerveza?

¿Comer variado es bueno para prevenir el sobrepeso?

Las evidencias disponibles no respaldan que una mayor diversidad dietética sea una estrategia efectiva la prevención del sobrepeso y la obesidad. Se encuentran resultados inconsistentes o al contrario, que relacionan positivamente la diversidad dietética con un mayor peso corporal.

La diversidad dentro de grupos de alimentos específicos es de mayor importancia que la diversidad general de la dieta.

Por este motivo, enfocarse en la diversidad dietética como una estrategia de prevención del sobrepeso u obesidad requiere de una consideración cuidadosa, pero no solo por cuestiones estrictamente nutricionales, ya que hay otro factor importante en esta ecuación: ¿Cómo explicarle a una persona que tiene que moderar la ingesta de aquellos alimentos de los que vive rodada, los más accesibles, disponibles, palatables, los que su entorno más consume y de los que ha crecido bajo la influencia de su publicidad?

Estamos lanzando un mensaje ambiguo sobre que no es malo que comas de este alimento, siempre y cuando consumas solo un poco; es decir, que estamos invocando a la sobrevalorada y mal llamada fuerza de voluntad que tanto nos aleja de tener una buena relación con la comida. Y por lo tanto, que predispone a que comamos aún peor. ¿Complejo, verdad?

¿Cuál es la diversidad dietética más saludable?

La evidencia científica disponible nos sugiere que los patrones dietéticos que incluyen un mayor consumo de verduras y hortalizas, frutas, legumbres, frutos secos, granos integrales, aceites vegetales no saturados, pescados y carnes magras o aves (en los casos en los que se incluye carne) se asocian con un menor riesgo de mortalidad por todas las causas.

En resumen, que la próxima vez que escuches la recomendación de que "hay que comer de todo con moderación" recuerdes que es una recomendación simplista, equívoca y ambigua.

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