SALUD DEL SUEÑO
¿Dormir solo 5 horas? No es productividad, sino un riesgo para la salud
Aunque en redes sociales se glorifica dormir poco para ser más productivo, los expertos advierten que solo un porcentaje mínimo de la población puede funcionar bien con tan pocas horas de descanso.

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En una época en la que la productividad parece no tener límites, dormir poco se ha convertido casi en una insignia de éxito. En redes sociales no faltan influencers o líderes empresariales que presumen de jornadas interminables y noches de apenas cinco horas de sueño.

Sin embargo, la ciencia desmonta esta idea. Solo una pequeña parte de la población puede dormir tan poco sin sufrir consecuencias, mientras que el resto estaría acumulando una deuda de sueño que puede afectar a la salud física y mental.
El mito del short-sleeper
El término short-sleeper se utiliza para describir a las personas que, por motivos genéticos, pueden descansar correctamente durmiendo pocas horas. Pero la realidad es que menos del 1% de la población tiene esta capacidad.
Para la odontóloga experta en patología del sueño Sofía Rodríguez Moroder, el problema es que muchas personas creen formar parte de ese grupo cuando en realidad no es así.
Según explica, cuando dormimos menos de lo necesario el cerebro puede engañarnos. "Perdemos la capacidad de juzgar nuestro propio deterioro", señala. La experta lo compara con una situación conocida: como un conductor que cree estar en perfectas condiciones pese a haber bebido alcohol.
El cuerpo paga la falta de sueño
Dormir no es solo descansar. Durante la noche el organismo realiza procesos esenciales para la salud.
Entre ellos se encuentra la llamada "limpieza cerebral", un mecanismo mediante el cual el cerebro elimina toxinas y residuos metabólicos acumulados durante el día. Cuando el sueño se reduce de forma habitual, este proceso no se completa correctamente.
La doctora explica que al dormir menos de lo necesario se acumulan sustancias como el cortisol y otros subproductos metabólicos que deberían eliminarse durante el descanso nocturno. En otras palabras, el cuerpo sigue funcionando, pero lo hace con menos recursos y mayor desgaste.

Dormir más el fin de semana no compensa
Uno de los mitos más extendidos es que se puede recuperar el sueño perdido durmiendo más el sábado o el domingo.
Sin embargo, los expertos advierten de que el déficit de sueño tiene efectos acumulativos y no se compensa simplemente con un par de noches más largas.
Según explica la doctora, sería algo similar a saltarse comidas durante varios días y luego intentar compensarlo comiendo el doble. El organismo no recupera exactamente lo que necesitaba en el momento en que lo requería.
Cómo saber si realmente necesitas dormir poco
Existe una mutación genética vinculada al gen DEC2 que permite a algunas personas funcionar correctamente con menos horas de sueño. Pero saber si perteneces a ese pequeño grupo no es tan sencillo.
La experta propone una prueba sencilla: observar qué ocurre cuando el cuerpo entra en un estado real de descanso, sin horarios estrictos, sin pantallas y con prácticas de relajación o meditación.
La pregunta clave es simple: ¿tu cuerpo duerme cinco horas o necesita muchas más?
Si al liberar el estrés diario el organismo pide más descanso, probablemente no se trate de una característica genética, sino de una deuda de sueño acumulada.

Las señales que delatan que no estás descansando lo suficiente
Aunque muchas personas crean adaptarse a dormir poco, el cuerpo suele mostrar señales claras de que algo no va bien.
En consulta médica y odontológica aparecen algunos indicios frecuentes:
- Bruxismo o desgaste dental, relacionado con la tensión acumulada.
- Ronquidos o respiración oral, que pueden indicar una mala oxigenación nocturna.
- Alteraciones metabólicas, como mayor apetito por alimentos ultraprocesados.
Todos estos factores están vinculados a un descanso insuficiente.
Dormir no es perder el tiempo
Para la doctora Rodríguez, el mayor problema es cultural. Durante años se ha asociado dormir poco con ser más productivo o disciplinado. Pero la realidad es justo la contraria.
"El sueño es una necesidad biológica innegociable", explica la experta, que insiste en que presumir de dormir poco no debería verse como un logro, sino como una señal de que algo en nuestro ritmo de vida no está funcionando bien.
Porque, al final, el cuerpo siempre termina pasando factura a las horas de descanso que le quitamos.
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