CUATRO FASES, CUATRO ENERGÍAS
Así te afecta la Luna en función de cómo brilla en el cielo: llena, nueva, creciente o decreciente
La Luna también marca ritmos emocionales y energéticos que muchas personas sienten sin darse cuenta. Entender sus fases puede ayudarte a comprender por qué hay días de cambios de ánimo, energía y necesidad de conectar con una misma.

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A lo largo del mes, la Luna va pasando por distintas fases y cada una mueve nuestra energía de una manera diferente. Hay momentos en los que sentimos más impulso y claridad, y otros en los que el cuerpo nos pide parar, descansar o mirar más hacia dentro.
Aunque muchas veces no le damos importancia, los ciclos lunares pueden influir muchísimo en nuestras emociones, en nuestro estado mental y hasta en la forma en la que tomamos decisiones. Te explico aquí sus fases más importantes:
La luna nueva: el momento de sembrar
Esta fase marca el inicio del ciclo lunar. Es un momento mucho más introspectivo, donde normalmente tenemos menos energía física y más necesidad de conectar con lo interno. De alguna manera, es el mejor momento para preguntarte qué quieres empezar, hacia dónde quieres moverte o qué necesitas cambiar. No es tanto una fase de acción inmediata, sino de intención.
Las personas con mucha agua en su carta —Cáncer, Escorpio o Piscis— suelen sentir esta energía de forma bastante intensa emocionalmente. Necesitan más descanso, más silencio y más conexión consigo mismas. Las personas con energía de fuego, en cambio, pueden sentir cierta impaciencia durante estos días, como si quisieran avanzar rápido, pero el cuerpo les pidiera ir más despacio.
Cuarto creciente: cuando toca moverse
Después llega una fase donde la energía empieza a subir y normalmente sentimos más motivación para actuar. Aquí empiezan a aparecer decisiones, movimiento y también pequeños obstáculos que nos obligan a comprometernos con aquello que queremos construir.
Es un momento muy bueno para avanzar en proyectos, tomar iniciativa o salir de la parálisis. Eso sí, también puede traer algo de tensión porque nos enfrenta a la realidad de lo que queremos conseguir.
Las personas con mucha energía de tierra suelen aprovechar muy bien esta etapa porque les ayuda a organizarse y construir poco a poco. Mientras que las personas más emocionales pueden sentir cierta presión o ansiedad si intentan hacerlo todo demasiado rápido.
Luna llena: emociones a flor de piel

Probablemente, esta sea la fase más intensa de todo el ciclo lunar. Aquí las emociones se amplifican muchísimo y todo parece sentirse más. Es habitual dormir peor, estar más sensible, más reactiva o incluso notar conversaciones importantes, cierres o revelaciones. Todo aquello que estaba oculto o que no queríamos mirar suele salir más fácilmente a la superficie.
Dependiendo del signo donde ocurra, el impacto se sentirá en un área concreta de la vida. Por eso hay personas que apenas notan este momento y otras sienten que emocionalmente les cambia completamente el estado interno.
Las personas con luna natal en signos de agua o tierra suelen vivir esta energía de manera muy corporal y emocional. Las de aire o fuego muchas veces lo notan más a nivel mental o energético.
Cuarto menguante: soltar lo que pesa
Aquí la energía vuelve a bajar poco a poco y aparece más necesidad de descanso, reflexión y orden interno. Es un momento perfecto para terminar cosas, poner límites, descansar más o simplemente dejar de insistir en situaciones que ya no tienen sentido.
Muchas veces queremos estar todo el mes igual de productivas y eso no funciona así. Igual que la naturaleza tiene ciclos, nosotras también.
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Y, precisamente, esta fase recuerda algo importante: no todo es avanzar. A veces también hay que parar, vaciar y hacer espacio.
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