UNA EXPERTA RESUELVE LAS DUDAS
Alergias alimentarias: los 6 errores más comunes que pueden poner en riesgo tu salud
Una alergia alimentaria es una enfermedad que puede ser potencialment mortal y, por eso, hay que tener claro qué riesgos conlleva y cómo actuar ante una reacción. La farmacéutica Amapola Munuera desmonta las falsas creencias más extendidas.

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Las alergias alimentarias no dejan de crecer en las sociedades occidentales. En la última década, su prevalencia se ha duplicado, convirtiéndose en un problema de salud pública de primer nivel.
Lejos de ser una simple molestia, la alergia a alimentos está considerada una enfermedad de riesgo vital, ya que una exposición puede desencadenar una reacción grave en cuestión de minutos.
En este contexto, la farmacéutica Amapola Munuera, especializada en alergia alimentaria, advierte de la importancia de desmontar ciertos mitos que siguen muy presentes y que pueden poner en peligro a quienes conviven con esta patología.
1. Alergia e intolerancia alimentaria es lo mismo
Una intolerancia alimentaria tiene un origen digestivo y suele provocar molestias intestinales al no poder procesar correctamente ciertos alimentos.
Sin embargo, una alergia alimentaria implica al sistema inmunológico. El organismo identifica erróneamente una sustancia inocua (alérgeno) como peligrosa y reacciona de forma inmediata, pudiendo causar inflamación generalizada e incluso una reacción grave.
2. Las reacciones son siempre iguales
Uno de los mayores riesgos de la alergia alimentaria es su imprevisibilidad. Aunque una persona haya tenido reacciones leves en el pasado, eso no garantiza que las siguientes lo sean.
Cada exposición puede desencadenar una respuesta diferente, incluyendo reacciones graves como la anafilaxia.
3. Solo hay reacción si se ingiere el alimento
El contacto con el alérgeno no solo se produce al comerlo. También puede haber reacción al inhalarlo o al tocarlo.
No obstante, la ingesta suele ser la vía más peligrosa, ya que implica una mayor cantidad de exposición y, por tanto, mayor riesgo de reacción severa.

4. La celiaquía es una alergia al gluten
Aunque a menudo se confunden, no son lo mismo. La celiaquía es una enfermedad autoinmune en la que el consumo continuado de gluten provoca daño en el intestino.
Por el contrario, una alergia al trigo o a otros cereales con gluten desencadena una reacción inmediata del sistema inmunológico tras el contacto.
5. No se pueden prevenir
El desarrollo de alergias alimentarias no es completamente inevitable. Factores como la genética influyen, pero también lo hacen aspectos como la introducción de alimentos en la infancia.
La forma de cocinado, la frecuencia de consumo y el momento en el que se introducen ciertos alimentos en la dieta de los bebés pueden ser determinantes en la prevención.
Actualmente, la alergología avanza hacia estrategias preventivas y tratamientos precoces, especialmente en los casos más comunes.
6. No es una enfermedad grave
Este es, probablemente, el mito más peligroso. Las alergias alimentarias pueden ser mortales.
Se estima que una parte importante de las reacciones graves de anafilaxia están causadas por alimentos, con un riesgo real de fallecimiento si no se actúa con rapidez.
Además, más allá del impacto físico, esta enfermedad implica importantes consecuencias psicológicas: vivir con restricciones estrictas y la necesidad de llevar medicación de emergencia de forma constante.
Vivir con alergia: información y prevención
Conocer cómo funcionan las alergias alimentarias es clave para prevenir riesgos y mejorar la calidad de vida de quienes las padecen. Porque no se trata solo de evitar un alimento, se trata de convivir con una enfermedad compleja que requiere información, precaución y, sobre todo, conciencia social.
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