MODA VERANIEGA
Cómo ir a la playa y a la piscina sin perder el estilo: consejos de una especialista en moda
Preparar un look para una jornada de sol y playa puede parecer una tarea sencilla, pero algunos detalles influyen más de lo que parece en el resultado final. Saber cómo combinarlos permite conseguir una imagen natural, práctica y equilibrada.

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Muchas veces tendemos a pensar que para ir a la playa o a la piscina sirve cualquier prenda cómoda. Sin embargo, al igual que ocurre en otros contextos, hay ciertos aspectos que conviene tener en cuenta para conseguir un conjunto equilibrado y con estilo.
Y es que vestir para una jornada junto al mar no tiene tanto que ver con seguir tendencias como con elegir las piezas adecuadas.
¿Qué tipo de ropa es la más adecuada para el verano?
Lo primero que debemos tener en cuenta son los materiales. Las altas temperaturas hacen que los tejidos ligeros y transpirables se conviertan en los grandes aliados del armario estival. El lino y el algodón siguen siendo dos de las opciones más acertadas, no solo por su comodidad, sino también por la imagen relajada que aportan al outfit.

Vestidos vaporosos, camisas amplias o pantalones fluidos confeccionados en estas materias consiguen ese equilibrio entre frescura y estilo. Siempre que sea posible, conviene evitar tejidos sintéticos como el poliéster, especialmente en los días de más calor.
Los colores que funcionan en verano
El color también juega un papel fundamental. Quienes buscan una imagen más fresca y luminosa pueden recurrir a tonos claros como el blanco, el beige, el arena o el crudo. Son colores que reflejan la luz, combinan fácilmente entre sí y transmiten esa sensación de naturalidad tan asociada a los destinos costeros.
Por otro lado, los tonos oscuros también tienen mucho que decir durante el verano. Negro, marrón chocolate, azul marino o incluso rojo pueden resultar igual de apropiados cuando se busca una imagen más sofisticada. Utilizados en prendas sencillas y tejidos vaporosos, aportan profundidad al conjunto.

No hay que olvidar los complementos
Los accesorios son otro de los elementos que más influyen en el resultado final. Un bolso de rafia, ya sea tipo capazo o incluso en formato de mano, unas gafas de sol que favorezcan, unas sandalias bonitas —metalizadas o con algún detalle especial— o un sombrero bien elegido pueden transformar por completo un look sencillo.
Muchas veces son precisamente estos complementos los que aportan personalidad al estilismo sin necesidad de recurrir a prendas llamativas. Bien elegidos, consiguen elevar cualquier outfit sin complicarlo.
El bañador y el bikini también cuentan
Por último, merece la pena tratar de integrar el bañador o bikini dentro del propio look. Desde hace varias temporadas, los bañadores han dejado de entenderse únicamente como prendas de baño para convertirse en una pieza más del estilismo.

El regreso de los bodies y las siluetas de inspiración noventera ha contribuido a que esta forma de llevarlos resulte cada vez más natural. Combinados con una bermuda de lino, un blusón escotado o un pareo bonito, pueden funcionar perfectamente más allá de la playa o la piscina y multiplicar así sus posibilidades.
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Ir a la playa con estilo no tiene tanto que ver con seguir normas concretas, sino con elegir bien cada elemento del conjunto. Los materiales, el color, los accesorios y la forma de integrar determinadas prendas son los que terminan marcando la diferencia.
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