MUY SINCERO
Alfonso Díez sobre su matrimonio con la duquesa de Alba, el primer encuentro con sus hijos y el retrato que le acompaña
Más de diez años después de su boda, Alfonso Díez recuerda cómo vivió su historia de amor con la duquesa de Alba. Un romance marcado por las críticas, pero también por el cariño, la complicidad y el respeto mutuo.

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La historia de amor entre la duquesa de Alba y Alfonso Díez fue, desde el principio, una de las más comentadas y controvertidas de la crónica social española. Su relación acaparó titulares durante años, no solo por la popularidad de ambos, sino también por las críticas y dudas que despertó un romance que rompía con todos los esquemas establecidos.
A pesar de ello, ambos defendieron siempre la autenticidad de lo que sentían, y ni la diferencia de edad ni la exposición pública fueron suficientes para frenar esta relación. Mientras muchos cuestionaban sus intenciones, ellos siguieron adelante priorizando el cariño y la estabilidad que habían encontrado el uno en el otro.
Ahora, más de una década después de la boda, Alfonso Díez ha recordado cómo vivió su historia junto a Cayetana, un relato íntimo que rescata algunos de los momentos más desconocidos de una relación que estuvo bajo el foco mediático, luchando contra todo tipo de comentarios y prejuicios.
Sus palabras forman parte de la presentación del tercer episodio de "La duquesa de todos", una miniserie documental con motivo de los homenajes organizados por el centenario del nacimiento de la aristócrata. Alfonso Díez se sincera y rememora cómo comenzó, casi sin buscarlo, una de las historias de amor más inesperadas y comentadas.

Del noviazgo al matrimonio
Aunque se conocieron años atrás por conocidos en común, su romance empezó, de forma oficial, en 2008. Pero no fue hasta el 5 de octubre de 2011 que se casaron en el Palacio de Las Dueñas de Sevilla, tras muchas dudas por parte de Alfonso Díez. Estuvieron casados hasta el fallecimiento de la duquesa el 20 de noviembre de 2014.

Alfonso explica en la conferencia cómo pasaron de novios a matrimonio: "Yo me acuerdo cuando ella me llamó y me dijo: Alfonso, yo no sigo para estar como estamos, yo quiero que nos casemos". A lo que él contestó que "estaba a gusto como estábamos, no tenía ninguna pretensión".

Díez explica que "la conocía muy bien" y que "la quería muchísimo". Por aquel entonces, tenían "una relación absolutamente divertida", y no entendía "qué necesidad teníamos de casarnos", algo que Cayetana no recibió demasiado bien "y entró en pánico, porque creía que yo no me quería casar".

El que fue el último marido de la duquesa aclara que "lo que pasa es que yo estaba asustado, a mi me estaban poniendo verde". Entonces, Alfonso le confesó a su amada: "Esto no puede seguir así, yo no tengo ninguna pretensión económica ni de ningún tipo, yo te quiero". Así que le dijo: "Cayetana, lo que sí que tenemos que hacer si nos casamos es que sea para bien".

Díez expone a los presentes que "Yo no estoy diciendo que no quisiera casarme, era el protagonismo que implicaba, el cual yo no sé si me convencía mucho, porque me iba a dejar el pellejo ahí".

Su relación con los hijos de Cayetana
Cayetano, uno de los hijos de la duquesa, fue uno de los mediadores y participantes del evento, y se atrevió a contar cómo fue el primer encuentro con Alfonso: "De repente me dice mi hermano que mamá está enamorada, con 84 años", explica entre risas.
"Entonces fui a hablar con ella y le dije que quería conocer a su pretendiente, y me dijo: vale", relata, "se lo tomó divinamente", añade. Y así es como le pusieron cara a Díez, quien recuerda que "algunos fueron muy duros conmigo, por teléfono y en persona, muy duros".

Expone que "luego, todo eso se ha normalizado, sobre todo porque les tengo muchísimo respeto porque son hijos de ella", añadiendo que "aunque fueran lo que fueran, para mí son primero hijos de Cayetana, y luego ya uno tiene su cariño y sus cosas".
Hablando de Cayetano, cuenta que "cuando ya vio que aquello no era lo que se presumía que podía ser negativo, fue el primero que me acogió", afirmando que "a Cayetano le quiero".

El retrato que le acompaña
Sobre el recuerdo que guarda de su amada, además de experiencias y anécdotas en su memoria, ha hablado sobre un cuadro, "lo más preciado que os podéis imaginar", describe con emoción.
"Lo tengo en casa, en una sala bastante grande que he unido al dormitorio, donde veo cine con una pantalla grandota", describe. "Tengo el cuadro que me regalaron, que es un retrato de Cayetana, puesto de tal forma que compré dos butacas de cine de los años 60 y justo las puse al pie del cuadro, y yo creo que está viendo todas las películas conmigo", expresa.
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Desde luego que el centenario del nacimiento de Cayetana Fitz-James Stuart ha sacudido emocionalmente a Alfonso Díez, quien ha demostrado con sus palabras y sus recuerdos que la quiso hasta el final de sus días.
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