De estar acostumbrados a ver cientos de alumnos que en las orlas universitarias, la mayoría que ni se conocen entre ellos, no es de extrañar que la del grado en ingeniería de computadores de la Universidad de Málaga haya sorprendido tanto en las redes sociales. Solo tres estudiantes aparecen en la orla viral, junto a sus 15 profesores.

Verónica, Rafael y Agustín son los tres estudiantes que han logrado graduarse este 2019 y los únicos que tienen la cantidad de créditos mínimos para poder posar para la orla. Aunque apuntan a la dificultad del grado como una de las barreras que provocan que haya tan pocos alumnos, también la alta demanda laboral de su sector lleva a los alumnos a dejar los estudios a medias.

"Muchos en 3º o en 4º curso ya están trabajando y se acaban decantando por el mundo laboral" nos cuenta Agustín, quien con 44 años a conseguido este año el título. Previamente había estudiado Ingeniería Técnica en informática, pero por este misma razón que apunta, tuvo que abandonar la entonces diplomatura con el proyecto final a medias y un par de asignaturas sin acabar.

Rafael, el más joven de los tres y quien ha logrado sacarse curso por año, comenta que algunos compañeros empezaron el grado solo porque la nota era más baja (casi siempre ronda el 5) para luego cambiarse a ingeniería informática o de software. "Los dos primeros cursos son las mismas asignaturas, así que el cambio es fácil".

Rafael comenzó a trabajar solo dos días después de graduarse

No les sorprende que sean solo tres en la orla, pues en muchas asignaturas están ellos solos con el profesor. "Es como una clase particular" bromea Agustín. "Hasta en primer curso a veces estaba yo solo en clase, sobre todo en las asignaturas más complicadas", afirma Rafael. El joven no ha enviado ni un solo currículum, las ofertas de trabajo le han llegado solas. Solo dos días después de graduarse, ya comenzó a trabajar.

Veroníca, con 31 años, es de las pocas mujeres que cursan esta ingeniería. Cuenta que cuando llegó a la universidad se sorprendió porque "era la única chica" y "las asignaturas eran muy complicadas". "He llorado, he tenido ansiedad y alguna vez he pensado en tirar la toalla", pero como ella mismo dice, "con esfuerzo y constancia todo se logra".

Su madre ha sido su gran apoyo en todos estos años en los que ha tenido que compaginar los estudios con dos trabajos y una enfermedad le obligó a abandonar momentáneamente la universidad. Sueña con poder trabajar para el CNI, pues como cuenta su sueño es poder ayudar a la gente.

Aunque los tres apuntan que es una carrera con grandes dificultades, ahora graduados lo ven todo con perspectiva. Para Rafael, realmente no es tan "complicado" y afirma que lo único que se necesita es trabajar, y Agustín anima a futuros estudiantes a que la ingeniera se convierta en una de sus opciones de futuro. Verónica incluso dice que no le importaría volver.

Lo que está claro es que ninguno de los tres va a olvidar lo viral que se ha convertido su orla. Agustín la colocará al lado de la foto de sus hijos, mientra que los amigos de Verónica ya le han pedido hasta una copia.