Trata de mujeres

Cae una red de explotación sexual que prostituía a mujeres en pisos de citas en Asturias, León y Alicante

Las víctimas estaban obligadas a estar disponibles 24 horas, sin poder dormir ni descansar, para ejercer la prostitución y a vender drogas a los clientes.

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La Policía Nacional ha desarticulado una red de explotación sexual que se dedicaba a prostituir a mujeres en pisos de citas en Asturias, León y Alicante. Las víctimas, la mayoría de nacionalidad colombiana, estaban obligadas además a vender drogas a los clientes para incrementar los beneficios de la trama.

Han sido detenidos ocho integrantes de la banda en Asturias y Alicante y para cinco de ellos se ha decretado prisión provisional, según ha informado la Policía. Están acusados de delitos de pertenencia a organización criminal, trata de seres humanos, delitos relativos a la prostitución, favorecimiento a la inmigración clandestina y contra la salud pública.

Dos de las mujeres han sido liberadas, que como otras mujeres explotadas por la trama, fueron captadas en su países de origen a través de anuncios en Internet y adquirido una deuda con la red criminal de unos 3.000 euros. Se han realizado ocho entradas y registros, tres en domicilios particulares de los detenidos -Elche, Mieres y Langreo- y cinco en los pisos de citas ubicados en Mieres (2), Langreo, La Bañeza y Elche.

Así funcionaba la red desarticulada

La investigación se inició a raíz de una denuncia en la que se informaba de la existencia de una organización criminal dedicada, presuntamente, a la explotación sexual de mujeres en pisos de citas de varias provincias españolas. La policía pudo constatar que los responsables de la red eran dos parejas, una que operaba en pisos de citas en Mieres y La Bañeza y la otra en Elche.

Nada más llegar, a las víctimas se les decía que, por ser traídas a España, adquirían con la banda una deuda de 1.500 euros, pero que luego crecía hasta los 3.000 euros para forzarlas a ejercer la prostitución. La pareja que operaba en Asturias y León captaban a las mujeres a través de anuncios en Internet, hacían uso de webs de citas para anunciar plazas en sus pisos, los cuales eran contestados por mujeres en estado de vulnerabilidad.

Cuando llegaban a los pisos, se encontraban con otra realidad a la acordada ya que debían estar disponibles las 24 horas del día, sin poder dormir ni descansar. Además estaban con cámaras de video vigilancia y en muchas ocasiones no les pagaban el salario acordado como forma de castigo.

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