Camelia sufría dolores en las articulaciones y rigidez. Durante años no pudo abrir la mano y ahora se emociona al ver que puede hacerlo. "No me duele nada", explica.

Lo mismo le ocurre a Ana. Le diagnosticaron que tenía síndrome de Südeck, una enfermedad incurable y que provoca mucho dolor en los pacientes. Tras pasar por las manos del cirujano Piñal, no siente dolor.

Este médico ha descubierto que la enfermedad de Südeck no existe sino que se trata de errores de diagnóstico que han provocado aún más sufrimiento a los pacientes.

"He hecho un estudio con 100 pacientes y en todos he encontrado una causa o dolor que se pudiera tratar", explica el doctor Piñal.

Ahora va a exponer su investigación ante 3.000 expertos de todo el mundo en el Congreso Americano de Cirugía de la Mano. Él ha sido el único extranjero invitado.