Los líderes del G7 han abierto este domingo sus reuniones con una sesión dedicada a las tensiones comerciales y a la situación global de la seguridad, dos cuestiones centrales de la cumbre que se abrió la pasada noche en Biarritz (suroeste de Francia).

El presidente francés, Emmanuel Macron, anfitrión del encuentro, recibió a sus homólogos en el centro de congresos de Bellevue poco después de las 09.30 (07.30 GMT) para dar comienzo a la primera sesión de trabajo, tras la cena informal que dio comienzo este sábado a la cumbre.

El anuncio del presidente estadounidense, Donald Trump, de que subirá los aranceles a China y la creciente tensión entre EEUU y la Unión Europea (UE) por la decisión francesa de tasar a los gigantes de internet han colocado el libre comercio en el primer lugar de las discusiones.

La UE cerró filas ayer con Francia por boca del presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, que lanzó una seria advertencia en dirección a Washington si finalmente EEUU decide imponer aranceles al vino francés, como ha prometido Trump.

Las sonrisas en la pausa para el café daban una imagen de que esta cumbre sería todo un éxito, pero el comercio internacional es una de las cuestiones que no va a salir reforzada de este encuentro de líderes mundiales. "Es un asunto nuestro y nadie me tiene que decir lo que hacer", decía Donald Trump al ser preguntado sobre si se le había reclamado terminar su guerra comercial con China.

Respecto al encargo realizado al presidente francés, Emmanuel Macron, para que emprenda discusiones con Irán sobre el acuerdo militar con ese país, Donald Trump se descuelga: "No he discutido eso. No lo he hecho".

Esta declaración de Trump llegó después de que fuentes diplomáticas francesas anunciaron que los países del G7 encomendaron a Macron que "hable y dirija un mensaje a Irán" sobre el acuerdo nuclear, en riesgo de desaparecer tras la decisión de Estados Unidos de abandonarlo el año pasado.

"Nosotros también haremos un acercamiento. Pero no puedes impedir que la gente hable. Si quieren hablar, lo harán", señaló.

Irán fue uno de los asuntos que Trump y Macron examinaron el sábado durante un largo almuerzo de trabajo y, según el Elíseo, el objetivo fue reducir la tensión con Teherán y permitir que Irán pueda exportar cierta cantidad de petróleo a cambio de su vuelta al pacto nuclear.

Respecto a la salida pactada del Reino Unido de la Unión Europea, Donald Trump se deshizo en elogios con el primer ministro británico Boris Johnson y prometió un gran acuerdo comercial.

Retorno de Rusia a la cumbre

Los líderes del G7 siguen divididos sobre el retorno de Rusia a este foro, según reconoció el domingo el presidente estadounidense Donald Trump, principal promotor de la idea dentro del grupo.

En la cena de líderes del G7 del sábado "tuvimos una discusión sobre Rusia" para decidir "si los invitamos de vuelta o no", dijo Trump en unas declaraciones junto con el primer ministro japonés, Shinzo Abe. Rusia fue excluida del hasta entonces G8 tras la invasión y anexión de Crimea, en 2014.

En el G7, explicó Trump, hay "algunas personas a las que les gustaría ver a Rusia de vuelta. Creo que sería ventajoso para muchas cosas en el mundo. Creo que sería positivo". Si bien destacó que "hay algunos que coinciden" con él, también reconoció que "otros no están necesariamente de acuerdo. Puede que simplemente lo dejemos como está".

Llega a Biarritz el ministro de Exteriores de Irán

El ministro de Exteriores de Irán, Mohamad Yavad Zarif, ha aterrizado este domingo en el aeropuerto de la localidad francesa de Biarritz para mantener encuentros con los líderes del G7 excepto con el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, según ha confirmado el Gobierno de la república islámica.

Un portavoz del Ministerio ha confirmado que Zarif ha sido invitado a la reunión por su homólogo francés, Jean-Yves Le Drian. Zarif se reunirá con diversos líderes del grupo en los aledaños de la cumbre pero no mantendrá ningún encuentro directo con el presidente de Estados Unidos ni con la comitiva del mandatario.

Irán y Estados Unidos atraviesan un momento de extraordinaria tensión diplomática después de que Trump se retirara unilateralmente del acuerdo nuclear firmado con Irán en 2015 y restaurara las sanciones previamente suspendidas gracias a un pacto que reincorporó a la república islámica a los mercados internacionales.

Desde entonces, ambos países han protagonizado numerosos episodios de fricción, como el derribo de un dron estadounidense el pasado mes de junio presuntamente sobre espacio aéreo de Irán.

Francia actúa ahora mismo como gran interlocutora europea de Irán, hasta el punto de que Zarif mantuvo el pasado viernes un diálogo con el el presidente francés, Emmanuel Macron, sobre el actual estado de relaciones y la puesta en marcha de un mecanismo comercial conjunto para proteger a la economía iraní, debilitada tras la restauración de las sanciones.