La séptima semana del juicio del 'procés' tiene entre sus testigos más relevantes al teniente coronel de la Guardia Civil que lideró la investigación sobre los preparativos del 1-O, unas pesquisas cuestionadas por las defensas y que nutrieron la causa del Tribunal Supremo contra la cúpula independentista.

Además del mando del instituto armado responsable de gran parte de los atestados de la causa del 'procés', a partir de mañana desfilarán ente el Supremo otros guardias civiles y mossos d'esquadra que presenciaron registros del 20S, así como los observadores internacionales que supuestamente designó el Govern para el 1-O.

Los testimonios de los dos guardias civiles pueden ser fundamentales para aclarar el alcance de las concentraciones ante los edificios donde se practicaron los registros del 20-S ordenados por el juez del 1-O: el oficial al mando de los efectivos de la Guardia Civil que entraron en Economía y el responsable del dispositivo de seguridad.

El teniente de la Guardia Civil del responsable del registro a la conselleria de Economía el 20-S ha asegurado que no tuvo la "osadía" de salir del edificio cuando terminaron los registros porque les "habrían machacado", ya que existía "un riesgo objetivo y evidente", compartido por los Jordis, de que los manifestantes les atacaran.

En su interrogatorio ante el fiscal Javier Zaragoza, el responsable de la comitiva judicial del 20-S, ahora capitán, ha señalado en el juicio al 'procés' que en condiciones normales podrían haber salido nada más terminar los registros a las 21.30.

"Lo que pasa es que no tuvimos la osadía de ejercer nuestro derecho deambulatorio ni libertad de movimientos porque nos habrían machacado", ha dicho el oficial, que ha recordado que "ese riesgo objetivo y evidente" era compartido por las dos mossas que estaban en la puerta cuando le dijeron: "Si salís con las cajas os matan".

Ese riesgo no solo lo tenían los guardias civiles y las agentes de Mossos sino que el oficial ha apuntado que también lo veían así los Jordis, cuando le dejaron claro que los agentes uniformados no podían salir con las cajas por el pasillo que ellos ofrecían.

"Me atrevo a decir que cuando Sánchez y Cuixart dijeron que no podían salir los agentes con las cajas es porque existía un riesgo de que nos atacaran, si no ¿qué más les da que hubiéramos salido?", ha destacado.

El guardia civil también ha descrito que robaron de los coches del cuerpo todo lo que había, incluidas armas cortas y largas, placas de matrícula y de identificación policial, documentación... "excepto un tom-tom que no debieron ver". Además escucharon todo tipo de insultos y gritos, aparte de hacerles un gesto con el dedo cruzando el cuello, mientras decían que de allí -Consejería de Economía- no salían esa noche.