La guerra comercial pasa factura a la economía alemana en el segundo trimestre, que se contrajo un 0,1 % arrastrada por el derrumbe de las exportaciones y la producción industrial, sus dos grandes pilares.

"El sector exterior frenó la evolución del crecimiento económico, porque las exportaciones retrocedieron más que las importaciones frente al trimestre anterior", explicó la Oficina Federal de Estadistica en un comunicado. La demanda interna de familias y empresas, el gasto público y el sector de la construcción repuntaron entre abril y junio, pero no lo suficiente como para compensar el parón del sector exterior y la industria.

Los expertos coinciden en señalar además que las perspectivas son poco halagüeñas. "La nueva escalada de la guerra comercial entre EEUU y China y la mayor probabilidad de un brexit sin acuerdo impactan sobre un crecimiento económico de por sí debilitado", explicó el presidente del Centro para la Investigación Económica Europea (ZEW), Achim Wambach. Además, pronosticó que "la evolución de las exportaciones y de la producción industrial va a seguir empeorando".

Wambach ha advertido sobre los efectos de la caída de la demanda sobre el sector manufacturero en general y la industria del automóvil, en particular, primer empleador y exportador del país. Las ventas de Mercedez-Benz, BMW y Audi han caído en lo que va de año con respecto a 2018. El contexto político europeo tampoco contribuye positivamente. A las incertidumbre en torno al brexit, que se acerca a un desenlace sin acuerdo tras el nombramiento de Boris Johnson como primer ministro británico, se ha sumado en los últimos días la crisis política en Italia.

La canciller alemana, Angela Merkel, avanzó este lunes sin embargo que su Ejecutivo no planea ninguna medida extraordinaria y que se mantiene férreo en el cumplimiento del objetivo del "déficit cero" para este año.