José no ha podido aguantar las lágrimas, ha visto demasiadas veces sufrir a su hijo: "Lo ha pasado muy mal cada vez que viene de entrenar, diciéndole que no le dé importancia".

Día tras día iba al entrenamiento y, a la hora de jugar, el pequeño de 12 años no salía del banquillo: "Llorar horas y horas... simula lesiones, la gente se reía de él por el poco tiempo que jugaba".

Apuntó a su hijo a una escuela de futbol y todo han sido disgustos. Sabe que el niño no es de los mejores, pero exige minutos para todos en este tipo de partidos.

"Un niño de 12 años no se puede jugar dos minutos un partido de 70, cuando todo está ya resuelto... son los minutos de la basura. Les pido sentido común, si tu apuntas a tu hijo a una escuela de futbol es para que si el niño no está capacitado como los demás le enseñen, para eso es una escuela de futbol, me gustaría que me explicaran por qué mi hijo no juega", denuncia.

Las explicaciones nunca llegaron y el pequeño abandonó el fútbol, su gran pasión, algo a lo que "no quiere volver".