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Cine

Casi toda la verdad sobre la película 'El agente topo'

Nominada al Óscar a mejor documental, 'El agente topo' cuestiona cómo tratamos a los mayores y muestra cómo es la vida a una edad que nos empeñamos en invisibilizar. ¿Son actores los protagonistas?, ¿cómo fue la grabación en la residencia de ancianos?, ¿han visto las familias de los internos la cinta?

La directora chilena Maite Alberdi tenía en mente rodar un documental de cine negro sobre detectives privados cuando le llamó la atención un anuncio en el periódico. Una agencia buscaba un hombre mayor de 80 años para infiltrarse como espía en una residencia de ancianos. La hija de una de las internas sospechaba que su madre estaba siendo maltratada y quería saber lo que pasaba dentro.

El documental iba a mostrar la investigación policial hasta que la directora se cruzó con Sergio Chamy y su arrolladora y tierna personalidad. Con serias dificultades -tecnológicas y éticas- para asumir su rol de topo, el supuesto espía acaba convirtiéndose en un aliado de sus compañeras. La película muta para mostrarnos lo que sucede en ese universo de los mayores en el que la sociedad da por hecho que no pasa nada.

No hay actores ni guion preestablecido. La sonrisa, el llanto, las conversaciones, los silencios, la soledad son bendita verdad. El jefe de la agencia de detectives que contrata a Sergio, la hija del protagonista, las abuelas con Alzheimer y demencia senil, la que se enamora… Sus emociones y ellos son reales.

Alberdi y su equipo rodaron más de cuatrocientas horas de material durante los cuatro meses que pasaron en la residencia. "La directora se dedicó a sentarse y esperar que sucediera la magia", me cuenta una de las productoras españolas del documental, Marisa Fernández Armenteros.

Tenían los permisos del centro y de los internos que sabían que las cámaras grababan la vida de un nuevo residente pero desconocían su faceta como espía. Algunas familias, esas que no existen en el documental porque no visitan a sus mayores, han visto la película y han hablado con la directora. No ha habido reproches.

Sucede pocas veces que salgas del cine conmocionada en tantas facetas de tu vida: como hija a la que asalta la culpa de atenciones no dedicadas, como mujer que confía en llegar a anciana a la que puede esperarle ese futuro y como parte de una sociedad que infantiliza, prejuzga y olvida a sus mayores.

Más información en Instagram @gabrielafresan

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