La misión del Apolo Once en 1969, cuando Armstrong y Aldrin pisaron la Luna, fue un hito histórico y una gran triunfo de la técnica.

Sin embargo, en su momento hubo tantas dudas sobre el desenlace que William Safire, asesor de la Casa Blanca, le preparó un discurso al presidente Nixon por si la aventura terminaba en tragedia.

Treinta años después se desveló el que hubiera sido el discurso más sentido del presidente. Anunciaba que los dos astronautas no podrían volver de la Luna. "Ellos saben que no hay esperanza de ser rescatados, pero también saben que hay esperanza para la humanidad con su sacrificio", rezaba el texto que, afortundamente, nunca tuvo que ser leído.